En la costa de Cantabria se encuentra una localidad que lo tiene todo. Laredo combina historia medieval con tradiciones marineras imperturbables al paso del tiempo. A este equilibrio mágico se suma una preciosa playa y un entramado de calles tranquilas que mantiene su esencia de tiempos pasados. Dicho de otra forma: todos los ingredientes para una escapada de fin de semana perfecta.
Visitar Laredo es perderse en el corazón histórico del pueblo, el llamado Puebla Vieja. Este laberinto medieval y pesquero está repleto de casas blasonadas, plazoletas antiguas e iglesias medievales en cada esquina, es como viajar en el tiempo directo a la Edad Media. Entre sus joyas arquitectónicas destaca la Casa palacio de Zarautz o la casa torre de los Villota, reflejos de la nobleza medieval que se mantienen intactos.
Casa torre de los Villota Otras paradas obligatorias son su iglesia de San Martín de estilo románico o la iglesia de Santa María, un impresionante templo gótico de los siglos XIII y XVII que se ve desde cualquier punto del pueblo, con unos detalles medievales exquisitos.
iglesia de Santa María de la Asunción Tras un paseo por el casco antiguo, podemos ir al puerto deportivo a comer. Allí hay un paseo marítimo precioso, con vistas al Cantábrico y restaurantes donde probar la auténtica gastronomía local. El pescado y el marisco son los reyes, con el marmitako y las anchoas como protagonistas de cualquier menú típico de Laredo. De colofón, las corbatas de Unquera, un dulce típico exquisito.
Si te hace buen tiempo, no dejes de descubrir la Playa de La Salvé. Este es el auténtico tesoro de Laredo, un arenal de cuatro kilómetros con arena fina y dorada. Tampoco te pierdas el sendero del Faro del Caballo, una de las rutas de senderismo más épicas y espectaculares que tenemos en España. Está claro, este pueblito cántabro es todo un planazo para escaparse.
Fotos | Kayak, Wikipedia Commons,
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