San Lorenzo e Independiente jugarán de igual a igual. El cliché futbolero no sólo aplica a lo que ocurrirá durante 90 y pico de minutos dentro del field del Pedro Bidegain: en esta primera fecha de la Liga Profesional de Fútbol se medirán dos realidades. Con varios puntos en común, todos ellos ligados a lo negativo: las dificultades económicas y financieras que impactan de lleno en el ámbito deportivo.
Resulta difícil analizar quién llegará mejor al primer cruce de grandes del torneo. Quizás a favor de San Lorenzo juegue el estreno de un hijo pródigo como Ruben Darío Insua, el entrenador que llegó para tomar el mando luego de la salida de Pedro Troglio y posterior interinato de Fernando Berón en medio de una marcada reprobación de los hinchas a la gestión de Marcelo Tinelli, quien renunció a la presidencia (se prevén elecciones anticipadas para antes de fin de año), y cuando la tabla de promedios comienza a ser relojeada después de una década.
Aunque el Gallego, futbolista excelso del Boedo de los 80 y campeón como deté de la Sudamericana 2002, está lejos de gozar de una plantilla que le permita aspirar a un título. Todavía sin refuerzos en lo que va de un mercado que se proyecta híper austero, el plantel está conformado por una base de juveniles (Martegani, Gattoni, James, Fernández Mercau, Sequeira, Rosané y etcéteras) que han respondido en el cierre de la Copa LPF pero que recién están carreteando con el respaldo de la experiencia de Torrico, Ortigoza, Cerutti y Blandi, entre otros. Mucho menos, quizás, si se la compara con la nómina del semestre anterior: ya no está Yeison Gordillo y no fue convocado Uvita Fernández, tocado pero a la vez en conflicto por su contrato.
La crisis del Rojo
En ese sentido, las sensaciones de Independiente son equivalentes a las de San Lorenzo. Al barullo político que se sostiene en el tiempo desde la suspensión de las elecciones de 2021 -no hubo acuerdo para la conformación de una lista de unidad con el trinomio Sergio Palazzo-Fabián Doman-Claudio Rudecindo– se suma el agravante económico: sin demasiada caja, Eduardo Domínguez todavía no ha sumado caras nuevas, las que exigió para darle competitividad a una plantilla que -como sucede en Boedo- está debilitada respecto al torneo anterior: dado que bajaron a Reserva a Costa, Asís, Ortega, Pacchini, Matías Sosa, Zarza, Sayago, Santiago Velásquez y Zurita; y que Roa ni a Domingo Blanco terminan sus vínculos el 30/6 y no jugarán, sólo hubo 19 concentrados…
¿Quién puede llegar? El deté fue duro con Iván Marcone exigiéndole un poco de presión para poder desligarse del Elche español, pero el puesto de #5 no es el único que el cuerpo técnico cree necesario reforzar: también pretende dos centrodelanteros de primer nivel y alternativas para el fondo. Sin embargo, hasta aquí todo marcha demasiado lento en un mercado de pases que además está desfasado respecto del europeo y que, entonces, genera incomodidad al momento de negociar acuerdos…
Por eso, las realidades quizás como nunca se emparentan en San Lorenzo e Independiente. Quizás el rodar de la pelota acabe disipando por una hora y media tanta tirantez externa. Y brinden un espectáculo de fútbol acorde más a la historia que a la realidad. Y que jueguen de igual a igual.