En Sola en el bosque, la escritora y periodista Magela Demarco y la ilustradora Caru Grossi abordan la problemática del abuso sexual contra niños, niñas y adolescentes con una historia tan dolorosa como reparadora que moviliza a romper el silencio, a partir del relato en primera persona de una niña y la presencia de una figura clásica del cuento infantil, el lobo, ésta vez disfrazado de humano y en su propia casa.

Cuando todos se van a trabajar, la casa se transforma en un bosque oscuro y peligroso. Y el lobo…está”. Así de contundente comienza este libro sobre una niña que padece abusos en su propio entorno: cuando ya no queda nadie en casa, el lobo la atrapa y cuando regresan, el bosque se desvanece, el lobo se disfraza y nadie ve las señales. Hasta que la niña logra hablar y cuando lo hace, -y la escuchan-, empiezan a sanar.

La historia pone la lupa en una temática compleja y urgente. Con poco texto, en primera persona y con una construcción visual muy sugestiva, el libro -protagonizado por una niña que no tiene nombre porque podría ser cualquiera- busca “ser las voces de las y los que no tienen voz, porque se las quitaron, porque su discurso es silenciado”, dijo Demarco a Infobae.

Según OMS (Organización Mundial de la Salud),  1 de cada 5 niñas y 1 de cada 13 niños son abusados sexualmente antes de los 18 años y solo el 10 por ciento de los casos son denunciados.

En relación a cómo surgió el libro, la autora contó a Qué hacemos ma?!:» Sola en el bosque” nació con nosotras. De nuestras vivencias en la infancia y preadolescencia. Y aunque habíamos crecido, todavía, durante algunas noches asomaba el lobo. 
Luego nos fuimos cruzando con otras compañeras que habían tenido que atravesar situaciones parecidas, diferentes o mucho peores. Pero que estaban de pie para poder contarlo. Y hasta denunciarlo».

Y agregó: «Vivimos en carne propia el silencio nuestro y ajeno. Las cicatrices que quedan en el cuerpo y en la psiquis. Por eso sentimos que era tiempo de contar nuestra historia –y la de tantos– y quizás ayudar a que otros se animen a hablar. Y, a los más grandes, a estar receptivos y atentos a lo que tienen para decir o callar los niños».

Por último, sobre el efecto reparador del libro, no solo para ella, sino también para la ilustradora Caru Grossi, expresó: «Creo que cuando empezamos a hablar y a nombrar lo sucedido comenzamos a reparar el daño causado. Liberar la palabra es el primer paso para liberar el cuerpo, el alma y la mente. Debemos cuidar las infancias porque es ahí donde comienza todo. Por eso, hoy decidimos no callar más y gritar: ¡Fuera lobo!».

Sola en el bosque , editado por Brujita de papel, contó con la colaboración de profesionales del servicio de Salud Mental del Hospital Materno Infantil San Roque de Paraná, Entre Ríos. Además, tiene una Guía de lectura para docentes, madres y padres disponible para trabajar sobre el tema.

Fuente: Infobae.