El apego es el vínculo emocional que el bebé necesita por parte de sus cuidadores,  esto le brinda la seguridad emocional indispensable para el correcto desarrollo de su personalidad e inteligencia. Es esa dependencia o necesidad del bebé de estar en brazos de su madre.

Durante los tres primeros años de vida, el cerebro del niño alcanza el 90% del tamaño adulto y coloca en su lugar la mayor parte de las estructuras que son responsables del funcionamiento emocional, conductual, social y fisiológico del resto de su vida. Por lo tanto, el niño necesita sentirse seguro y equilibrado emocionalmente para tener un adecuado desarrollo. 

Por ese motivo la crianza con apego por parte de los padres resulta fundamental para lograr la seguridad que el niño necesita.

La crianza con apego es la filosofía impulsada por el pediatra William Sears que sigue las doctrinas de educación de la Teoría del Apego en la psicología del desarrollo, siempre teniendo en cuenta las necesidades de cada bebé y niño.

Según esta teoría, los lazos emocionales que surgen durante la infancia entre padres e hijos derivarán en relaciones empáticas cuando sean adultos.

Principios de la crianza con apego

Esta filosofía se constituye de ocho principios, las llamadas «8 B de la Crianza con Apego», basados en la cercanía, el respeto y la atención continua, necesidades que acompañarán al pequeño durante sus primeros años de vida.

Mantener los lazos afectivos desde el nacimiento

Los partos deben ser más naturales y conscientes para esta teoría. Además, se debe producir el primer vínculo de la mamá con el bebé mediante el contacto piel con piel nada más nacer, pues son momentos de máxima sensibilidad para ambos.

Lactancia materna

La leche materna be ser el alimento único y exclusivo que tome el bebé durante sus seis primeros meses de vida y luego debe ir combinada con otros alimentos hasta que la madre y el hijo quieran abandonarla.

Colecho o dormir cerca del bebé

Esta doctrina defiende que el colecho (dormir cerca del bebé) es la mejor práctica a la hora de dormir al bebé, pues aporta al pequeño la tranquilidad y seguridad que necesita para tener un sueño placentero. Ayuda a transformar la sensación de angustia que experimentan muchos niños durante la noche en un sentimiento agradable.

Mantener el contacto corporal

El bebé tiene que estar en contacto con su madre en cualquier situación diaria para mantener una relación de cercanía. Por tanto, los besos, abrazos y caricias  son bienvenidos en esta crianza; así como el porteo, pues el pequeño se siente protegido en cualquier entorno.

 Confianza en el valor de su llanto como lenguaje

El llanto es el medio principal que tiene el bebé para expresar que algo no va bien: se siente incómodo, inseguro, tiene hambre, tiene sueño, etc. Por ello, es primordial que los papás sepan interpretar el sollozo de sus pequeños para satisfacer esas necesidades, hasta el momento en el que el niño sea independiente para satisfacerlas por sí solo.

Ser flexible a la hora de inculcar hábitos en el niño

Los padres deben ser flexibles con las necesidades del bebé y deben enseñarles a que ellos también deben serlo. Es decir, no es recomendable forzar al bebé a comer o a dormir cuando no lo desean, y hay que enseñarles a comer y a dormir en cualquier lugar.

Mantener un equilibrio

Eso quiere decir que no hay que ser ni demasiado permisivo ni muy estricto a la hora de enseñarle disciplina. Por ello, es necesario enseñar al pequeño el valor del respeto y la educación.

Mamá y papá, ambos, abogan por el cuidado del bebé

Es recomendable crear un ambiente de seguridad y confianza entre los padres o cuidadores y el pequeño. De esta forma, cualquier momento que se comparta con los bebés estará basado en el respeto, el compañerismo y la responsabilidad. Los papás deben transmitir al pequeño esos valores, mediante la relación y actitudes que compartan delante de su hijo.

Fuente: Mi bebé y yo, elmundo.es.