María Correa Luna es una escritora argentina de Buenos Aires, autora de novelas del género policial, en las que reinan las intrigas y fundamentalmente, los enigmas.

En el año 2013 publicó su primer libro titulado El último manuscrito, en el año 2014 Operación esmeralda, y el 2015 para dar cierre a esta saga publicó Custodios del secreto.

Con esta trilogía, cosechó gran cantidad de seguidores en el país, y otras latitudes. Escribió además otras historias como No Preguntes Mi Nombre y Los que corren contra el viento.

Su último trabajo, Quema como el fuego, editado por Vestales, explora el enigma de la Atlántida a través de un descubrimiento que realiza la arqueóloga Aurora Moreno en una plataforma petrolera en el mar del Norte, y la continuación de su trabajo por su hijo, Ciro Aguilar, quien se dispone a finalizar el legado de su madre. Sin embargo, una explosión causa la muerte de una de sus colaboradoras más estrechas, y su cadáver aparece en la vivienda de Aguilar, en Buenos Aires.

Allí comienza una nueva trama en la que se ve envuelta la criminóloga Ana Beltrán (personaje de sus libros anteriores), convocada para resolver el caso del cadáver aparecido y obligada trabajar para una organización sin rostro que ha secuestrado a su hija.

Y, como si el conflicto fuera sencillo de desentrañar, aparece un laboratorio inescrupuloso que ha desarrollado el coronavirus y amenaza la vida de las personas. Cualquier semejanza con la realidad, es pura coincidencia.

En diálogo con Qué hacemos ma?!, la autora habló sobre su último libro y su trabajo como escritora, que combina con su pasión y destacado desempeño por el mundo de las inversiones.

¿Cómo nació la idea de “Quema como el fuego?

A mí me gusta mucho escribir thrillers o policiales, donde siempre hay un asesinato o un homicidio, o un evento de esas características que se mezclan con enigmas, como el de los manuscritos recuperados de la Biblioteca de Alejandría. En el caso de este último libro es la Atlántida, que se mezcla con la resolución de un crimen en un contexto de pandemia. Me gusta darle ese toque de actualidad a mis libros.

¿Por qué el título?

-Porque habla de algo que es necesario resolver rápido a causa de la intriga que genera, de una causa urgente.

¿Cómo se cuela el coronavirus en la historia?

-Soy fanática de las conspiraciones. En mi libro anterior No preguntes mi nombre, tomé el tema del corte de luz en Argentina y Paraguay del 16 de junio de 2019 y lo puse como escenario de una hackeo a la Interpol. Me gusta hacer esos cruces y encontrar conspiraciones. En el caso del coronavirus lo pensé como producto del diseño de un laboratorio, que busca la tecnología del fondo del mar, de los atlantes, habitantes de Atlántida, con su sociedad tan inquietante.

¿Qué respuesta tuviste de tus seguidores?

-Gracias a Dios, desde que saco libros, uno por año, a las 24 hs ya tengo mensajes de seguidores que leyeron el libro, me dan sus devoluciones y me piden otros. Yo les digo: a mí escribir un libro me llevan de 6 meses a 1 año y ustedes se lo devoran en un día, ¡No tienen piedad! (ríe), pero la verdad que a mí me encanta escribir y enseguida cuando termino un libro pienso en la próxima historia. Lo disfruto tanto, que para mí no es un trabajo.

Viniendo del mundo de las inversiones, ¿cómo fue que te convertirte en escritora?

-Estudié comunicación social, pero lo que quería era ser escritora. Sin embargo la vida me llevó a conocer un mundo que es el de las sociedades de bolsa, el cual realmente me apasionó, y en el que sigo trabajando. Más allá de eso, un día, que almorcé en lo de mis padres, me contaron que mi tatarabuelo, Eduardo Ladislao Holmberg, primer director del Jardín Zoológico de Buenos Aires, hizo grabar unos escritos extraños en el recinto de los elefantes. A mí, esa idea me fascinó, resultó ser un texto veda, muy antiguo, al que solo tenían acceso monjes de un rango muy alto. Entonces yo que siempre quise escribir, pensé en hacer para navidad un libro pero para mi familia, que tuviera que ver con ese tema. Y lo hice.

Ya venía la pasión por los enigmas en el ADN…

-Parece que sí. Entonces lo escribí en seis meses, lo mandé a imprimir al exterior, en ese momento se podía y convenía. Luego lo leyó una amiga mía y me dijo: lo presento en una editorial. Yo me reía pero les gustó y se editó, fue increíble.

Esa pasión por escribir te lleva a escribir un libro por año…

-Sin dudas es la pasión, no puedo estar sin escribir, incluso tengo una niña muy pequeña y me la arreglo para hacerlo. Siempre escribí de noche y a partir de la llegada de mis hijos lo hago cuando puedo. Entonces, como para los dos últimos libros escribo muy salteado, aprendí a llevar una estructura de la historia, de lo que va a pasar, para no perderme.

Ese es tu método de escritura…

-La investigación la hago primero, después de decantarla sigo con el conflicto, la historia, siguiendo un mapa. Y escribo en la computadora, jugando a los play móvil con mi hija, en una servilleta, donde sea.

¿Ya estás trabajando en una próxima historia?

-Empecé a trabajar en temas para mi próximo libro, los tengo rumiando en mi cabeza. Todos los días duermo pensando cómo resolver historias y si no tengo eso, parece que me falta algo.

Quema como el fuego puede ser adquirido en librería Acuarela de Villa Carlos Paz, de lunes a viernes de 16 a 13 hs, y de 16 hs a 20 hs y los sábados de 9,30 a 13,30 hs.