La posibilidad de reversionar cuentos para infancias adaptados a los nuevos tiempos que se propone «Cuentos feroces» ya ofrece cuatro títulos que como podcasts o a través de las plataformas YouTube y Spotify cuenta con más de 20.000 escuchas.

El proyecto, que aspira a sumar producciones cada 15 días, surgió por idea de Rodrigo Menéndez (abogado, escritor aficionado y papá de dos nenas) quien convidó a la locutora, actriz y madre Shumi Gauto y juntos se unieron al compañero de ésta, Joaquín Bachrach, quien opera como productor y motor del proyecto.

Hasta ahora los «Cuentos feroces» son «Caperuzota», «Cenigenia», «Chica Sirena» y «Blanquita Nieves», este último estrenado el jueves último y cada uno de ellos sumó la presencia de artistas o influencers aportando sus voces.

Así es que en «Cenigenia», Mariano Chiesa es el hada madrina; Agustín Sullivan es el protagonista de «Chica Sirena», cuento en el que también participa el divulgador científico Estanislao Bachrach poniéndole su voz a uno de los papás de la protagonista y Romina Polnoroff es la villana MamaSana en «Blanquita Nieves».

«En nuestros cuentos, la idea es que muchos puedan identificarse en los distintos personajes, pero en los clásicos es muy difícil. Como padre o madre que le lee estas historias a sus hijos, se quiere editar, modificar o alternar alguna parte para que suene un poco más respetuoso el relato», aseguró Gauto a la agencia Télam.

En el mismo sentido, la intérprete que será nuevamente madre en octubre, añadió que «la percepción actual de las cosas que antes pasaban inadvertidas nos empuja y obliga a revisar cierto consumo automático o inconsciente»: «Es como si hubiésemos heredado esos relatos clásicos y jamás se nos hubiese ocurrido cuestionar algo de lo que ahí se narra. Pero ahora es inevitable, y eso es gracias al enorme cambio que se está dando a nivel global».

Sobre las modificaciones que hicieron en los cuentos clásicos, Shumi Gauto contó: «La pasividad de los roles femeninos en esos cuentos ya hace ruido. La falta de herramientas para darse cuenta de las situaciones abusivas o riesgosas que vivían los personajes de entonces es impactante. Princesas encerradas, esclavizadas, malditas, hechizadas, envenenadas… siempre a la espera de alguien que las rescate».

Y añadió: «Un único modelo de amor, siempre heterosexual y en el que es el hombre el que decide la correspondencia, como si las mujeres tuviesen sus destinos escritos con tinta indeleble… un único modelo de familia, padres exigentes, valorización de la nobleza».

Luego, la mujer sostuvo que modificar los relatos, puede ayudar a construir nuevas personas: «Por ejemplo, que Cenicienta pueda estar enamorada de su mejor amiga (sin ser ese el tema del cuento) y lo viva con absoluta felicidad, habla de naturalizar el amor gay. Hoy en día hay muchos chicos que desean transitar sus elecciones con libertad y alegría. Y para nosotros, darles un cuento en donde eso está naturalizado, es una manera de contribuir».

Fuente: Télam.