Hoy quiero confesar que soy un poco esnob. Soy de esas que se reúne con amigos una vez por semana para ver una película y le llama »Cineclub» en lugar de quedada y ya está. ¿Digo cosas como »esto es muy de Haneke» a veces? puede ser. Estoy suscrita a Filmin y a HBO (y a muchas más porque tengo diógenes de plataformas) y tengo en mi lista de pendientes todas las películas de festivales importantes.
Pero la clave en esa palabra »pendientes». Este verano me he pasado tres meses en mi casa del pueblo sola, sin planes urgentes y con todo el tiempo del mundo para ponerme al día con esa lista. Pero lo que ha ocurrido es algo bien distinto: nunca me apetecía ver nada sesudo así que he encadenado una comedia romántica tras otra.
Somos tan flipados en nuestro cineclub que hasta hicimos esta lámina con las primeras 25 pelis (y lo tengo enmarcado, ¡ojo!) En concreto, han sido tres – ‘Off Campus’, ‘Heated Rivalry’ y ‘Sterling Point’- las culpables de que solo quisiera ponerme un capítulo tras otro. Más que nada porque ofrecían directamente lo que buscaba: no me apetecía que una película me hiciera reflexionar sobre la condición humana; quería que dos personas guapísimas se gustasen, se enfadasen y acabasen juntas. Esa es la tesis.
Por qué me he enganchado a estas comedias románticas juveniles con 40 años
Pero, lo más preocupante de todo esto no es que me gusten estas series, es que tengo 40 años y los protagonistas son todo adolescentes o universitarios, ¿qué tienen en común para que una »señora bien» se enganche sin medida? Pues si analizamos las tres de forma conjunta, hay un patrón que se repite y que he descubierto gracias a Penny Jay G: la responsabilidad afectiva.
En las tres hay un patrón que se repite: los protagonistas se respetan, el consentimiento está muy bien planteado y la comunicación es clave, hablan entre ellos. Hay conflictos sí, pero no necesitan comportarse como auténticos psicópatas emocionales, ni hacer una oda a las relaciones emocionalmente dependientes para resolverlos. Simplemente hablan, escuchan y ponen límites (y esto amigas, es más hot que cualquier escena picante).
Mis tres comedias románticas juveniles favoritas de este verano
Se muy bien -por mi feed de Instagram- que no soy la única de más de 40 que está living con estas tres series, pero si todavía no las tienes en el radar, te cuento un poco de qué va cada historia. Eso sí, no me responsabilizo de posibles adicciones.
Off campus
Off Campus Esta serie sigue la historia de un grupo de estudiantes de la Universidad Briar, con hockey, romances y todos los ingredientes del género universitario: chicos guapísimos, chicas con carácter, fiestas, líos y muchas referencias a la década de los 90s (a pesar de estar ambientada en la actualidad). La música es un pilar fundamental para mí en esta serie que me hizo estar dentrísimo casi sin darme cuenta.
Los protagonistas son dos clásicos: el jugador de hockey popular y guapo, la chica tímida, lista y supuestamente no tan guapa (que en realidad es guapísima). Se conocen, se hacen amigos, trazan un plan para que ella conquiste al chico que le gusta y (sorpresa), acaban juntos. Cosas a tener en cuenta: la conversación entre el prota y su mejor amigo sobre el consentimiento es oro puro.
Es ideal si buscas: movidas deportes universitarios, tensión entre protagonistas, romance fácil de consumir y esa maravillosa sensación de saber perfectamente cómo va a acabar algo, pero querer verlo igualmente.
Dónde verla: Prime Video.
Heated Rivalry (Más que rivales)
Heated Rivalry (Más que rivales) Luego llegó Heated Rivarly, serie a la que no había prestado atención -a pesar de que se volvió viral por puro boca a boca- hasta que mi mejor amiga me la recomendó con la insistencia que solo tiene alguien que ya ha probado algo muy adicitvo y necesita compartirlo urgentemente.
La serie cuenta la historia de Shane Hollander e Ilya Rozanov, dos estrellas del hockey que son rivales deportivos desde sus inicios pero que mantienen una relación secreta fuera de la pista de hielo. Lo que empieza como una relación física sin importancia, acaba convirtiéndose en algo bastante más complicado y mucho más intenso.
Lo tiene todo: rivalidad, tensión, encuentros secretos, separaciones repentinas y ese recurso narrativo maravilloso de hacer que dos personas se quieran muchísimo mientras ellas mismas tardan una eternidad en admitirlo. Confieso que me la he visto dos veces. No digo más.
Es ideal si buscas: rivales que se desean, tensión romántica a fuego lento y una historia de amor que se cuece durante años.
Dónde verla: Movistar Plus+
Sterling Point
Sterling Point Esta fue la última en llegar a mis oídos y confieso que quizás, la más floja de las tres, aunque mantiene ese punto adictivo. La protagonista es Annie Jacobson, una adolescente súper responsable y disciplinada que descubre que ha heredado una isla en Canadá de un abuelo al que ni siquiera conocía. Como está atravesando una crisis personal, decide irse allí a averiguar por sí misma lo que su padre no le cuenta.
La historia tiene esa combinación de conflicto sencillo y relaciones en las que los personajes expresan bastante claramente lo que sienten. Dramas, sí, pero de los que se solucionan hablando y en pocos capítulos. Que quiero tensión, pero no necesito sufrir durante ocho temporadas.
Es ideal si buscas: secretos familiares, romance adolescente, misterio ligero y una serie perfecta para hacerse una maratón.
Dónde verla: Prime Video.
Ahora solo toca esperar a que salga la segunda temporada de todas, que por suerte, están confirmadas. Mientras ese momento llega -presumiblemente el verano que viene- puedo retomar mi lista de pendientes de Filmin, que es lo que me apetece cuando llega el otoño. O mejor, puede que me enganche a la última temporada de ‘Love is blind‘ ¿quién sabe?.
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Fotos | @maria_barba Off Campus, Heated Rivarly, Sterling Point
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