Largos minutos de tensión se vivieron este miércoles en una esquina de Caballito, cuando ocasionales transeúntes vieron que una mujer se había sentado en una cornisa del décimo piso, con obvio riesgo de suicidio. Hubo entonces múltiples llamados al 911 y en pocos minutos patrulleros y bomberos llegaron al lugar, dando inicio a un amplio operativo en el que trabajaron varias reparticiones de la policía porteña, hasta conseguir finalmente que la mujer accediera a salir de ese peligroso lugar y volviera a ingresar al edificio.

Luego se informó que había sido trasladada al Hospital Durand, para ser examinada y ver si había resultado con algún grado de lesiones en esa instancia, o ver que tipo de extrema situación la había llevado tan peligrosa alternativa, en la que estuvo a centímetros de perder la vida.

No trascendieron los motivos que podrían haber llevado a la mujer a ese lugar, tampoco el tono de lo que habló con los bomberos, pero lo positivo de la cuestión es que pudieron sacarla de ese terrible momento sin que llegara a decisiones extremas.

Esto no les gusta a los autoritarios

El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.

Según se indicó, una psicóloga se encargó de hablar con la mujer mientras la policía iba ubicando anclajes en la terraza del edificio para la conjetura de tener que elevarla hacia la terraza. Ambulancias del SAME acudieron al lugar para el eventual traslado, que como dijimos terminó con la mujer siendo derivada para su atención al Hospital Durand.

Los videos de la mujer en ese peligroso lugar se repitieron en redes sociales, mientras los bomberos rodeaban esa zona del edificio e intentaban convencerla de que depoga esa peligrosa actitud y accediera a volver al interior del edificio:

En la calle, efectivos del grupo de rescate de la policía de la ciudad habían ya armado un colchón de los que se emplean en casos de salvamento, ante la conjetura de que la mujer pudiera finalmente lanzarse al vacío. Por suerte, el tema terminó con el operativo montado por la policía porteña convenciéndola de salir de esa angustiosa posición, y lentamente esa zona de Caballito fue recuperando su rutina de movimiento y tránsito habitual.

HB