
En un momento en el que River se aferra a su ídolos históricos de la institución, el plantel tuvo una visita especial en la previa del partido frente a Independiente Rivadavia. Porque mientras Leonardo Ponzio asumió como entrenador interino para aportar con su experiencia y Mostaza Merlo se sumó a trabajar con las Formativas, Ariel Arnaldo Ortega dijo presente y compartió un distendido momento junto a Nicolás Otamendi, que incluyó foto y una frase motivadora.
«Siempre River«, posteó el Burrito en su cuenta de Instagram para ilustrar la imagen con el nuevo capitán del Millonario, una dupla que dio lugar a likes y comentarios positivos en un presente en el que, post golpazos en la Copa Argentina y la Sudamericana, se necesitan triunfos para poder pelear por el Clausura y escalar posiciones en la anual pensando en la clasificación a la Libertadores 2027.
Aunque no tiene participación a nivel dirigencial ni en las Inferiores, el #10 forma parte del día a día del club con su participación en el Senior. Figura del equipo del Tapón Gordillo que integran leyendas como el Chori Domínguez y Joni Maidana, Ortega sigue regalando golazos y su magia en el predio Cantilo, siendo una inspiración tanto para los jóvenes talentos como para los más experimentados.
Uno de los golazos de Ortega en el Senior de River
Video: prensa River
Secretos del fenómeno Otamendi: de refuerzo a líder en 45 días
Fausto Vera fue el primero en exteriorizar cuán importante es Otamendi dentro del plantel. No hubo una consulta que le diera pie al volante central: el reconocimiento fue genuino, espontáneo. Y también simbólico: el zaguero bicampeón de América, campeón del mundo y fanático de River, adoptó con naturalidad el rol de macho alfa de un plantel que fue renovado en el último mercado y que se vio obligado a convivir con la tempestad demasiado pronto.
Otamendi no tuvo margen para aclimatarse: se sumó al plantel, al igual que Gonzalo Montiel, tres días después de haber perdido la final del Mundial; con un puñado de prácticas con el grupo debutó frente a Barracas en la primera fecha del Clausura -y en la segunda derrota del equipo en el semestre. Su primer triunfo fue anímico: no fue absorbido por el bucle negativo que arrasó con el ciclo de Eduardo Coudet, ni siquiera cuando en su segunda presentación marcó un gol en contra ante Central. Por el contrario: dio el paso al frente y traccionó en pro de desempantanar a un River que venía de perder a tres de sus capitanes: Franco Armani, Germán Pezzella, Juan Fernando Quintero.
La presencia de un referente de la escala de Otamendi era necesaria de por sí para contribuir a la dinámica de integración de los nueve refuerzos que llegaron entre junio y agosto. Sin embargo, el contexto llevó a que se aceleraran los procesos de su rol. Y lo está haciendo: está siendo la cabeza de una transformación del grupo para alcanzar aquel concepto de “manada” con el que Marcelo Gallardo había descrito el comportamiento interno del grupo durante sus mejores años.





