No creo que a nadie se le escape que ‘Rick y Morty’ ha perdido vigencia y popularidad, especialmente desde la temporada 3, cuando el mundo se volvió loco de manera inexplicable con Rick Sánchez convertido en un pepinillo. Durante un tiempo, tratando de seguir su éxito, la serie no paró de insistir sobre los mismos conceptos, ofreciendo un constante comentario meta sobre sí misma que muy pocos aguantaron. Sin embargo es ahora, cuando la fama se ha disipado y las polémicas han dejado la producción, cuando, por fin, ha vuelto a brillar.
Si yo fuera ricko
La temporada 9 de ‘Rick y Morty’ es, lo digo sin tapujos, la mejor desde las dos primeras, sabiendo evolucionar a los personajes para que vayan más allá del estereotipo en el que se habían convertido. Esta tanda de episodios no buscan tan solo chocar con el espectador a base de exabruptos, gritos y escenas macarras constantes: además, indagan en la naturaleza de la relación entre abuelo y nieto, mostrando a un Rick preocupado por proteger a su familia a toda costa y un Morty que crece de manera sutil pero adecuada a una serie como esta.
Episodios como ‘Mortgully’, donde ambos se ven obligados a morir y evolucionar en distintas especies hasta comprender que la coexistencia es la única clave, o ‘Campo de sueños’, que muestra a Morty obligado a llevar a un Rick de otra dimensión por el mal camino para salvarse, son fantásticas piezas que demuestran que la serie ha hecho muy bien el trabajo de identificar sus debilidades y salir del enquistamiento en el que se había metido sola durante las últimas temporadas. No todo tiene que ser ciencia-ficción elevada a la enésima epicidad: a veces, lo que los fans queremos es entender a los personajes más allá de sus aventuras.
Esta tanda de capítulos se ha centrado en la dualidad de Rick entre ser la persona tranquila que le gustaría ser y el genio temido en toda la galaxia que es. Entre el amor y el (auto)odio, la paz y la violencia, la familia y el ego, la serie ha explotado todo lo que antaño era solo un giro final de episodio o un gag, y con ello ha crecido volviéndose mucho más interesante y eficaz. Para ello, esta temporada se quita de encima su trama de continuidad y se siente más libre que nunca de explorar los sentimientos de sus protagonistas (de una manera, por supuesto, hiper-alucinada), en lugar de centrarse en aventuras galácticas repletas de tiros y explosiones que, al final, se convierten en simple rutina.
Paz y amorty
Por supuesto, eso no significa que la temporada sea perfecta, y aún cuenta con episodios olvidables, como ‘Jer Bud’, donde la trama de Morty con su perro es terrible (la de Jerry infestado de gusanos que le dan confianza en sí mismo no tanto), o ‘Cabeza Rickadora’, que recuerda a los momentos más bajos de la serie. Es difícil, al fin y al cabo, crear una serie que busca continuamente la originalidad sin caer en baches después de 91 episodios e infinidad de historias adicionales en cómics y spin-offs de todo tipo.
Pero, pese a todo, la evolución es correcta, especialmente gracias al dominio visual de Jacob Hair, que se ha convertido en la persona que dicta el tono de la serie de un tiempo a esta parte (de hecho, será el director de la futura película). Hair ha sabido traer una espectacularidad fuera de toda duda, pero también hacer que una serie tan larga y tan aparentemente limitada en la animación vuelva a parecernos nueva y sorprendente. Su estilo propio, sumado a una sala de guionistas en racha, ha hecho que la temporada sea un éxito. Ahora solo falta que el público se dé cuenta y quiera volver.
No eres la misma persona que eras hace 13 años, y ‘Rick y Morty’ tampoco debería ser la misma serie. Lleva años intentando continuar con ese espíritu adolescente, canalla y loco sin mucho éxito, cuando lo que necesitaba era un baño de honestidad: Dan Harmon y los suyos hablando de la vida, nuestras relaciones, la relación que tenemos con nosotros mismos. Y todo ello sin desdeñar la ciencia-ficción más extrema, las explosiones, las carcajadas y los conceptos imposibles. Si esto es lo que nos espera en el futuro, podemos estar más que tranquilos: puede que la fama a escala planetaria nunca vuelva, pero ‘Rick y Morty’ es mucho mejor cuando nadie se está fijando en su existencia.
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