
Mientras ultima su regreso al circuito tras la lesión de muñeca que sufrió a mediados de abril, Carlos Alcaraz volvió a ser noticia por una imagen que llamó la atención de los fanáticos del tenis. En una de sus recientes prácticas rumbo al Masters 1000 de Cincinnati, el español fue visto entrenando con uno de sus ojos cubierto por un cono perforado, un detalle que rápidamente despertó curiosidad. Sin embargo, lejos de tratarse de una excentricidad, el ejercicio forma parte de una metodología respaldada por especialistas en rendimiento deportivo.
¿Por qué Carlos Alcaraz entrena con un ojo tapado?
El responsable de explicar el método fue Andrea Bernetti, fisiatra, profesor de Medicina Física y Rehabilitación de la Universidad de Salento y secretario general de la Sociedad Italiana de Medicina Física y Rehabilitación (Simfer). Según el especialista, la práctica pertenece al denominado Sport Vision Training (SVT), un sistema de entrenamiento visual diseñado para optimizar la capacidad del cerebro de interpretar la información que recibe a través de los ojos y transformarla en respuestas motoras más rápidas y precisas.
El tenista retomo los entrenamientos tras su lesión. Video: @carlitosalcarazz
En el tenis de alto nivel, donde la pelota puede superar los 200 kilómetros por hora, no alcanza con tener una buena vista. La preparación apunta a desarrollar habilidades como la percepción de profundidad, la visión periférica, el seguimiento de objetos en movimiento y la sensibilidad al contraste, aspectos determinantes para anticipar jugadas y reaccionar con mayor velocidad.
El trabajo también busca mejorar la biomecánica y la postura durante los desplazamientos, algo especialmente importante para un jugador como Alcaraz, que basa gran parte de su juego en la explosividad física y la capacidad para llegar a pelotas imposibles.
Cómo funciona este entrenamiento y qué otros deportistas lo utilizan
El ejercicio que realizó Alcaraz consiste en cubrir el ojo dominante durante determinados movimientos. De acuerdo con Bernetti, esto obliga al sistema nervioso a adaptarse de inmediato y a potenciar el funcionamiento del ojo no dominante, que tiene un papel clave en la percepción del espacio y la visión periférica.
Al perder parte de la información visual habitual, el cerebro debe apoyarse en otras referencias para calcular la trayectoria de la pelota, reajustar el juego de pies y encontrar el punto de impacto ideal. Esa exigencia fortalece circuitos neuronales menos utilizados y, cuando el ojo vuelve a quedar descubierto, muchos deportistas experimentan una sensación de mayor claridad visual y de que la pelota viaja más lenta, facilitando la toma de decisiones.
Este tipo de entrenamiento no es exclusivo del tenis. En el fútbol, el entrenador italiano Silvio Baldini ya implementó ejercicios similares con parches oculares para mejorar la concentración y la visión periférica de sus jugadores. En la Fórmula 1 y el MotoGP se utilizan sistemas de luces interactivas para entrenar la velocidad de reacción, mientras que en la NBA Stephen Curry recurrió a gafas estroboscópicas que limitan la información visual para obligar al cerebro a procesarla con mayor eficiencia. Incluso los equipos olímpicos de tiro deportivo incorporan protocolos de entrenamiento visual para perfeccionar la precisión de sus atletas.
Con ese tipo de trabajos, Alcaraz busca llegar en las mejores condiciones al Masters 1000 de Cincinnati, torneo que marcará un paso clave en su regreso a la competencia tras varios meses de recuperación.

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