La relación de bastante gente con el alcohol es bastante complicada, ya que su consumo parece haberse convertido en un requisito indispensable para muchos. Eso también puede convertirse en un grave problema que al final acabe contigo, siendo precisamente eso lo que le sucedió a Oliver Reed durante el rodaje de ‘Gladiator’.
El afamado actor británico interpretó a Próximo en la película dirigida por Ridley Scott, pero falleció antes de que el rodaje llegase a su fin, lo que obligó a cambiar el guion sobre la marcha y a utilizar un doble de cuerpo para la escena en la que su personaje fallecía a manos de la Guardia Pretoriana. Antes de eso, Reed había muerto en la vida real como consecuencia de una borrachera letal.
Sí tenía un problema con la bebida
La cuestión es que Reed llevaba décadas siendo un alcohólico, existiendo multitud de anécdotas relatando su problemática relación con la bebida. El objetivo era divertirse y vivir la vida al máximo, pero lo cierto es que las complicaciones no tardaban en llegar. Por ejemplo, el legendario Christopher Lee llegó a comentar que «cuando empezaba, después del octavo trago, se convertía en un monstruo total. Fue terrible verlo«.
Sin embargo, Reed siempre se defendía asegurando que «me gusta el efecto que tiene el alcohol en mí, así que no tiene sentido mantenerme sobrio«, señalando además lo siguiente: «Mis dos ambiciones en la vida son beber hasta dejar secos todos los bares y acostarme con todas las mujeres del mundo«.
Eso sí, el propio Reed defendía que «no tengo un problema con la bebida«, pero lo acompañaba de la siguiente reflexión que acabaría haciéndose realidad: «Pero si ese fuera el caso y los médicos me dijeran que tenía que dejarlo, me gustaría pensar que tendría el valor suficiente para beber hasta morir«.
A priori, nada hace pensar que eso fuera lo que estaba buscando cuando el 2 de mayo de 1999 se encontró con un grupo de marineros que estaban disfrutando de un permiso y los retó a un concurso de bebida. La cosa se salió de madre y Reed acabó tomando 8 pintas de cerveza, 12 chupitos de ron, media botella de whisky y varios chupitos de coñac.
Tal sobredosis de alcohol le sentó fatal a Reed, quien se desplomó y acabó falleciendo en una ambulancia rumbo al hospital como consecuencia de un ataque al corazón. Lo curioso es que su cuerpo acabó siendo enterrado en el cementerio de Churchtown situado muy cerca del pub que más le gustaba frecuentar.
Eso sí, su compañero de reparto Omid Djalili aseguró años después que Reed llevaba meses sin beber y que la realidad es diferente a la versión que se contó inicialmente: «No había bebido durante meses antes de que comenzara el rodaje… todos decían que se fue como quería, pero eso no es cierto. Fue muy trágico. Estaba en un bar inglés y lo presionaron para participar en un concurso de bebida. Debería haberse ido, pero no lo hizo«.
Por lo visto, la versión de Djalili es parcialmente cierta, pues Reed sí que prometió a Scott no beber durante el rodaje, pero su solución fue hacerlo durante los fines de semana, cuando las cámaras no estaban grabando.
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