El calor extremo que ha azotado Europa este verano, con registros de 44 grados en París y olas similares en el Reino Unido, ha puesto sobre la mesa una pregunta que divide a los aficionados a la moda masculina desde hace años. La pregunta es si resulta aceptable mostrar el tobillo desnudo cuando las temperaturas se disparan.
Wimbledon, ese escenario donde la elegancia británica se exhibe cada verano, ha vuelto a convertirse en el termómetro perfecto de esta discusión, especialmente después de que varias celebridades hayan decidido aparecer con los tobillos al aire durante el torneo, un gesto que muchos interpretaron como una rendición razonable ante el sofoco.
El veredicto de los expertos
Para Tom Chamberlin, director de la revista The Rake y una de las voces más respetadas en el mundo del estilo masculino clásico, el tobillo descubierto no es en sí mismo un problema, aunque sí lo es la manera en que ciertos influencers lo han convertido en una moda descuidada, alimentada por referentes de estilo tan cuestionables como Andrew Tate.
Chamberlin defiende una regla clara: los zapatos de piel formales, como los oxford, los monk strap o los derby, deben llevarse siempre con calcetines, sin excepción, tanto por estética como por comodidad, ya que el roce del cuero contra la piel desnuda puede provocar rozaduras dolorosas.
En cambio, explica que alpargatas, náuticos, zapatillas y mocasines de ante suave sí admiten prescindir de ellos, mientras que las zapatillas de noche quedan reservadas a ocasiones muy concretas según el contexto y la formalidad del evento.
Kento Kaku y Andrew Garfield llevando mocasines de piel con trajes perfectos para el verano en el torneo de Wimbledon Cuándo sí y cuándo no llevarlos
El estilista Tom Stubbs, que viste a celebridades como Greg James y Dermot O’Leary, coincide en que ir sin calcetines puede transmitir una falta de sofisticación cuando se combina con trajes de oficina o entornos formales como la City londinense. Para quienes prefieren mantener cierta cobertura sin sacrificar el efecto visual, Stubbs recomienda calcetines muy finos, en colores neutros como los taupe o los tonos que combinen con el traje que logran que la transición entre el pantalón y el zapato pase casi inadvertida.
También advierte que la decisión de ir sin calcetines exige honestidad sobre el propio aspecto de los tobillos, ya que la piel áspera o las marcas visibles rara vez favorecen el conjunto, y que un pantalón demasiado ajustado o demasiado corto puede arruinar el efecto buscado.
El truco de los italianos que nunca falla
Existe además una alternativa intermedia muy popular en Italia, los llamados calcetines invisibles, unos socklets que protegen el pie del roce del zapato sin asomar por encima de este, pensados para quienes quieren mostrar el tobillo pero sin renunciar a la higiene y la comodidad de llevar sus mocasines favoritos.
Sin duda alguna, un tobillo al descubierto puede ser perfectamente apropiado durante unas vacaciones en la Toscana o en una terraza mediterránea, pero resulta menos afortunado en un evento de etiqueta estricta como Wimbledon.
Como recordaba Albert Einstein: llega una edad en la que uno ya no está obligado a llevar calcetines si no quiere, aunque el buen gusto siga recomendando reservar esa libertad para el momento adecuado.
Fuente: The Telegraph, «Men’s ankles etiquette»
Fotos de Ralph Lauren | maisonsartoriedamber
En Trendencias | Nike tiene las zapatillas que parecen unas pantuflas para andar en casa, pero que están hechas para conquistar cualquier montaña


