La especialista en Transparencia Internacional, Delia Ferreira Rubio, afirmó que el presidente Javier Mileise sigue equivocando cuando dice que este es un problema del periodismo” al analizar la salida del jefe de gabinete Manuel Adorni,

“Lo bueno es que se ha puesto fin a tres meses de desgaste y de incertidumbre, y se ha finalmente librado el gobierno de este funcionario que era una vergüenza y lo único que hacía era generar contratiempos y desconfianza. Así que eso es lo positivo, ahora habrá que ver en esta nueva etapa cómo funciona el nuevo jefe de gabinete y demás”, agregó en declaraciones a Mitre Córdoba.

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“El presidente se sigue equivocando”

“Creo que el presidente se sigue equivocando cuando dice que este es un problema del periodismo, este no fue un problema del periodismo. Si alguien le ha causado daño a sus hijos, a su familia, a su esposa, es el propio Adorni. Es cierto que acá no ha habido una sentencia judicial, pero es un funcionario sospechoso de enriquecimiento ilícito con cantidad de pruebas incontrastables que se han conocido”, sostuvo en diálogo con Jorge “Petete” Martínez.

Y luego completó: “En segundo lugar, confesó haber cometido por lo menos dos delitos. El delito de evasión fiscal y el delito de omisión maliciosa de información en sus declaraciones juradas. Son delitos del Código Penal. Él dijo que había hecho eso frente a todo el mundo en una entrevista periodística. Pero además, mintió en el Congreso, mintió a la prensa, mintió a la justicia electoral y a los ciudadanos de la Capital Federal, porque también esa declaración jurada patrimonial fue falsa. Y para saber que había mentido, no necesitábamos a ningún juez ni a ninguna sentencia judicial”.

Además señaló que” la mentira tiene patas cortas y quedó demostrada con los propios dichos del funcionario”. “En su función de jefe de gabinete, porque no solo fueron dichos de Adorni, fue a presentar el informe que la Constitución le exige, dijo una cosa que sabía que era falsa, que no se había ocultado nada, que sus declaraciones estaban bien. Lo puso por escrito en el informe, que es un instrumento público, que es un expediente en el Congreso de la Nación. Y después de eso, una semana o dos semanas después, dijo que sí, que había mentido, que había ocultado un patrimonio, etcétera, etcétera”, puntualizó.

“Para saber que ahí había una mentira, no hacía falta ningún juez y sigue sin hacer falta. Yo creo que hay un problema en cuanto a lo que se entiende por honestidad”, remarcó la abogada.

“Honestidad es integridad, es decir la verdad, es no abusar del cargo y la honestidad es un deber de ética pública, está en la ley. No hace falta ningún juez para determinar que una persona es o no es honesta. En este caso, porque fue público, estaba mintiendo descaradamente y confesando delitos además”, insistió Ferreira Rubio.

“Los jueces determinarán la culpabilidad, pero una persona no es honesta porque no haya matado. Puede ser muy deshonesta y no haber matado a nadie. Entonces me parece que ahí, yo estoy esperando ver el libro del presidente sobre la moral como ética pública porque me parece que el diccionario de términos morales del presidente no es el mismo que estoy leyendo yo por lo menos”, aclaró.

“Lo último que supimos, por ejemplo, de Adorni es el uso de las tarjetas de crédito de sus empleados para ocultar las compras que estaba haciendo. Algunos dicen que ese era el peaje que les cobraba para no echarlos, otro problema que hay en la política argentina también, en el Congreso muy claramente, pero también en el ámbito de la administración. Entonces, realmente los ciudadanos tenemos que ponernos más exigentes a la hora de votar y la justicia tiene que actuar como corresponde”, cuestionó Ferreira Rubio.

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«El gobierno no es un club de amigos»

Para la letrada “se ha normalizado la corrupción” y “hay una especie de sistema de corrupción que durante muchos años ha estado infiltrando la política de todos los partidos”.

“Esto no es una cuestión de un solo partido, un solo gobierno. Es un problema sistémico que hay que tratar de corregir, obviamente. Ahora, cuando un presidente ofrece en su campaña electoral un discurso de terminar con esto, no se puede permitir el lujo de proteger a los amigos como lo ha hecho, como lo hizo con Espert primero, que también fue el mismo esquema”, recordó.

El gobierno no es un club de amigos donde su lealtad sea para con su amigo, el mentiroso delincuente confeso. Su lealtad es para los ciudadanos que lo votamos, para los ciudadanos argentinos, para el destino argentino”, concluyó Ferreira Rubio.