Carla Domínguez

Los pendientes son una de las joyas más importantes en un look de madrina. Están cerca del rostro, aparecen en casi todas las fotografías y tienen la capacidad de transformar un estilismo sobrio en algo mucho más especial. Sin embargo, también son uno de los accesorios con los que resulta más fácil pasarse: un diseño demasiado grande, demasiado brillante o mal combinado puede recargar el conjunto y restarle elegancia.

En el caso de una madrina, la clave no está en escoger los pendientes más llamativos, sino los que mejor acompañan al vestido, al peinado y al tipo de boda. La elegancia suele depender del equilibrio. Si el look ya tiene volumen, bordados, pedrería, encaje o un color muy protagonista, conviene elegir piezas más depuradas. Si, en cambio, el vestido es sencillo, los pendientes pueden convertirse en el detalle que aporte luz, intención y personalidad.

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Los pendientes de madrina deben elegirse pensando en el vestido

El primer criterio siempre debería ser el vestido. No es lo mismo acompañar un diseño liso de crepe, seda o satén que un conjunto con estampado, mangas marcadas, escote trabajado o aplicaciones. Cuando el vestido tiene mucha presencia, los pendientes deben actuar como un complemento elegante, no como un elemento que compita con él.

Para vestidos lisos, funcionan muy bien los pendientes con algo más de protagonismo: lágrimas de cristal, piezas doradas con volumen, perlas reinterpretadas, diseños florales o pendientes con piedras de color. En cambio, si el vestido tiene bordados, encaje, estampado o brillos, es mejor apostar por modelos más limpios: aros especiales, pendientes de botón joya, perlas discretas o diseños alargados pero finos.

El peinado cambia por completo el efecto de unos pendientes. Con un recogido bajo, un moño pulido o un semirrecogido, los pendientes quedan más visibles y permiten elegir diseños largos, con caída o con movimiento. Son una buena opción si se busca estilizar el cuello y aportar sofisticación sin necesidad de añadir collar.

Con melena suelta o peinados más naturales, conviene elegir pendientes que se vean, pero que no se enganchen ni desaparezcan entre el pelo. Los modelos medianos, los aros con textura, las perlas grandes o los diseños dorados con forma orgánica suelen funcionar muy bien.

En pelo corto, bob o pixie, los pendientes ganan todavía más protagonismo. Aquí pueden quedar especialmente elegantes los diseños escultóricos, los pendientes tipo botón con volumen, las piezas asimétricas suaves o los modelos con perlas modernas.

De día o de noche: no todos los pendientes funcionan igual

El momento de la boda también influye. Para una boda de día, suelen resultar más favorecedores los acabados menos brillantes: dorados suaves, perlas, piedras naturales, nácar, diseños artesanales o pendientes con color pero sin exceso de pedrería. La idea es aportar luz sin que el resultado parezca demasiado nocturno.

Para una boda de tarde o de noche, se puede subir un poco la intensidad. Los cristales, las lágrimas largas, los pendientes joya, el metal pulido o las piezas con brillo controlado encajan mejor en este contexto. Aun así, incluso de noche, la madrina debería evitar que todos los accesorios compitan entre sí.

Uno de los errores más habituales es combinar pendientes muy grandes con tocado, pamela, mantilla o collar llamativo. En una madrina, cada elemento debe tener su espacio. Si el tocado es protagonista, los pendientes deberían ser más discretos. Si los pendientes son la pieza especial, conviene reducir el resto de joyas.

Con mantilla, por ejemplo, suelen funcionar mejor pendientes clásicos pero refinados: perlas, lágrimas discretas, brillantes pequeños o diseños antiguos de aire joya. Con pamela o tocado floral, es preferible evitar piezas demasiado largas o con mucho movimiento, porque pueden crear un efecto excesivo alrededor del rostro.

Los diseños que más favorecen a una madrina elegante


Pendientes con circonita blanca de Apodemia.


Apodemia.


Pendientes con circonita blanca de Apodemia

Uno de nuestros pendientes favoritos son estos de la firma Apodemia. Se trata de unos pendientes con circonita blanca y baño en oro de 18 quilates. Se trata de unos accesorios que forman parte de la colección Olivia Wild. Es una colección pensada para mujeres que de verdad encuentran la belleza en los pequeños detalles, en lo real.


Pendientes Marlene de diamentes de Mumit.


Mumit


Pendientes Marlene de diamentes de Mumit

Se trata de unos pendientes de nueva colección. Son unos pendientes de líneas suspendidas, geometrías escalonadas y destellos de luz construyen la silueta de Celeste. «La pieza interpreta el lenguaje ornamental del Art Déco a través de una composición alargada y precisa inspirada en el movimiento de los plisados y las estructuras lineales presentes en los diseños de Isabel Núñez», comentan desde Mumit.


Pendientes Baroc de Paulet.


Paulet.


Pendientes Baroc de Paulet

Se trata de unos pendientes de la firma Paulet. Es el modelo Baroc. Es un diseño que evoca el espíritu del barroco reinterpretado en una pieza más sutil y depurada. Cuenta con plata de ley 925 y posibilidad de baño de oro o plata con acabado antiguo. Está decorado con cristales de alta calidad.

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