Entre los medios deportivos y los fieles seguidores del mundo del atletismo, Blanca Hervás (Madrid, 2002) es reconocida, además de por su indiscutible velocidad sobre la pista, por haber desarrollado una forma de correr que alcanza el nivel de la elegancia. Ella, humilde, asegura estar todavía asimilando las consecuencias del vertiginoso ascenso de su carrera y los éxitos que ha sumado a su trayectoria profesional en los últimos años.
Es la velocidad de su zancada la singularidad que, en 2025, la hizo merecedora de la medalla de oro del Mundial de Relevos, en Guangzhou (China) junto al equipo femenino. Un hito impensable para el atletismo español hasta hace muy poco tiempo. Pero, además, este año 2026 la especialista en 400 metros ha conseguido otras dos medallas, de plata y bronce, en el Campeonato Mundial de Atletismo en Pista Cubierta. Imparable, su última conquista ha sido una medalla de plata en el Mundial de Relevos celebrado a primeros de mayo en Gaborone (Botsuana). Este podio, además de rebajar el récord español en casi tres segundos, la clasifica para el XXI Campeonato Mundial de Atletismo que se celebrará en Pekín el próximo 2027.
Aunque parezca increíble, hasta hace poco más de medio año la madrileña compaginaba el atletismo con un trabajo como directora de proyectos en una empresa. Quedarse a cinco centésimas de la clasificación para una prueba individual en el Mundial de Tokio del pasado verano, marcó un antes y un después en su trayectoria profesional. «Fue inevitable pensar: «¿Qué habría pasado si hubiese estado descansada, si hubiese dedicado más tiempo a entrenar o hubiese tenido la oportunidad de recuperarme mejor durante todo el año?»», recuerda la madrileña.
Fue mientras planificaba los retos de este 2026 (como el reciente Mundial de Pista Cubierta, la nueva edición del Mundial de Relevos en mayo y el gran objetivo del año, el Campeonato Europeo de Atletismo a finales de este verano), cuando se dio cuenta del esfuerzo que había estado realizando: «Llevaba un año compaginándolo todo mientras aprendía, además, a gestionar el mundo mediático. Sentí que era el momento de apostar por el atletismo. Era ahora o nunca. Me daba miedo porque no lo había visto como algo real hasta entonces», recuerda. «Pero acabábamos de ser campeonas del mundo y sentía que teníamos margen para conseguir más logros», añade.
El ascenso de la corredora hacia la cima del atletismo es el resultado de su esfuerzo y entrega a este deporte. Hervás tenía sólo ocho años cuando empezó a entrenar en el Club de Atletismo de Majadahonda. Sus primeros recuerdos en torno al tartán giran alrededor de las amistades que forjó allí y que se enorgullece de mantener a día de hoy: «Muchas veces vienen padres a preguntarme sobre el atletismo y a pedirme consejos para sus hijas. Mi respuesta es siempre la misma: que hagan amigas y se diviertan», recalca.
La velocista posa con dos piezas de chaquetón y pantalones con franjas de organza transparente, de Fendi. El top es de la propia atleta
Charly Calderón
Esas amistades, unidas a la relación profesional con su entrenador, Julio Rifaterra, fueron las que impulsaron a la atleta a sentir no sólo pasión e ilusión por este deporte, sino confianza en su trabajo. «Julio me ha entrenado como atleta para conseguir la perfección, o al menos así lo veo yo», asegura. «En mi familia no había tradición previa de atletismo, por lo que fue mi entrenador quien se encargó de sembrar en mí el amor que siento por este deporte», añade.
Si hay algo que Hervás echó en falta cuando era niña y comenzaba en esta disciplina fue contar con referentes suficientes a los que admirar. Por eso está orgullosa de haberse convertido en una inspiración para las nuevas generaciones en el mundo del atletismo internacional. «Aunque sí que había dos o tres deportistas españoles a los que me apasionaba ver, no existía ningún equipo de relevos que ganara medallas internacionales, ni tampoco se respiraba el sentimiento de equipo que hemos generado nosotras», apunta. Cuando dice «nosotras» se refiere a las Golden Bubbles, sobrenombre de la agrupación de relevos femenina de la que forma parte y con quienes, testigo en mano, atraviesa un ascenso meteórico en la historia del atletismo español. «Los niños ahora quieren ser como nosotros», cuenta ilusionada. «Para mí es un orgullo saber que sienten pasión por el atletismo porque eso significa que van a estar dispuestos a darlo todo para ser como nosotras», señala.
Asimilando todavía las medallas obtenidas, la deportista se reserva una jornada para acompañarnos en esta sesión de fotos. Saltar de la tensión de las competiciones al escrutinio de una cámara es todo un reto para ella. «Aunque he participado en algún shooting antes, me cuesta acostumbrarme», se sincera, a la vez que asegura que lo siente también como un salto importante en su carrera profesional.
La deportista lleva un vestido de tirantes con falda de gasa, de Fendi.
Charly Calderón
«Que una marca como Fendi apueste por mí y me quiera diferenciar es muy significativo», destaca. Su conexión con la moda tiene un punto emocional: «Siempre pienso que en los días más duros es cuando mejor look tienes que llevar, porque te ayuda a afrontarlos de forma diferente». Y admite que, a pesar de no ser una persona de muchos rituales, uno que la acompaña en todas sus competiciones es dedicarle una hora entera a peinarse, maquillarse y prepararse para el gran momento. «Me encanta competir con el pelo y el maquillaje perfectos. Es el verdadero momento del show y si no tengo toda esta elaboración, siento que no voy a estar preparada», aclara la atleta.
Deporte y sacrificio suelen ir de la mano y, de hecho, la joven madrileña lo siente como un tándem natural en su vida. Entrena varias horas todos los días de la semana salvo el domingo, y es incapaz de saltarse una sola sesión. «Entrenar a diario con mi grupo es una rutina desde pequeña», nos cuenta. Su entrega total a este deporte responde a esa pasión que construyó en aquel entonces. «La gente suele asociar los entrenos al sacrificio y, aunque realmente son muy duros, es lo que me gusta y me hace feliz», admite con confianza. «Cuanto más cansada y peor me encuentro, más ganas tengo de entrenar, porque sé que ahí está la mejora», asegura.
Sin embargo, su trabajo y esfuerzo no se limitan a la pista. Blanca Hervás cuenta que gran parte de su rutina como deportista se encuentra fuera de ella. «Es en el estilo de vida, lo que llamamos entrenamiento invisible, donde notas la diferencia respecto a otras personas que no son atletas», aclara. Más allá de la preparación física, su programa diario engloba nutrición, psicología, descanso e incluso aprender a llevar «la propia soledad del deportista», menciona.
Hervás lleva un conjunto de camisa estilo poncho y shorts de punto. Las sandalias son de piel con plataforma. Todo es de Fendi.
Charly Calderón
En un deporte tan exigente, Hervás considera que el autocuidado y la salud mental juegan un papel fundamental en su funcionamiento: «Para mí, la parte psicológica es el 90% de mi productividad». A sus 23 años, la velocista ya ha atravesado momentos vitales que le han hecho consciente de la importancia de estar bien mentalmente para rendir en la pista. «El momento más duro que he vivido en este deporte ha sido cuando me he sentido estancada, sin saber qué estaba haciendo mal», cuenta.
Antes de esta oleada de éxitos internacionales, la madrileña se marchó a Estados Unidos para estudiar y continuar formándose allí como atleta. «Entonces experimenté la parte más complicada de la salud mental en el deporte», confiesa. A pesar de estar mejor en forma que nunca, la velocista se sentía incapaz de mejorar sus tiempos. Un bloqueo que atribuye a la falta de confianza en sí misma. «Durante esos cuatro años llegué a pensar que los 400 metros lisos no eran para mí», rememora.
«Cuando te dicen a la cara que no tienes la suficiente fortaleza mental para afrontarlo, te lo llegas a creer», asegura. Al volver a España en 2024, entendió que encontrarse mal era, en cierto modo, parte del proceso. «En cuanto regresé a mi casa, a mi entrenador de siempre y, sobre todo, cuando trabajé la confianza, renació la ilusión que tenía de niña por el atletismo». Ese mismo verano consiguió su objetivo. Y con creces. Cruzó la meta con dos segundos menos en el marcador. «Normalmente este es un proceso transitorio, vas bajando décima a décima. Sentí que se cumplía el objetivo de mi vida», cuenta emocionada. «Ese día se me ha quedado marcado para siempre porque me hizo salir de mi estancamiento y demostrarme a mí misma que toda la vida dedicada al deporte había merecido la pena», explica. Con los Juegos Olímpicos de París, 2024 se convirtió en un año crucial en su carrera como deportista: «El día de mis primeros Juegos lloré todo lo que no he llorado en mi vida».
Blanca posa con un minivestido camisero de tejido denim y sandalias con elásticos. Todo es de Fendi.
Charly Calderón
Si tuviera que definir esta disciplina, Hervás no duda en su respuesta: «El atletismo es el deporte de mi vida». Asegura que ha sido clave en su identidad y le ha ayudado a formar su personalidad. «Este deporte me ha dado todo, quien soy hoy es gracias a él», insiste. «Me ha enseñado a hablar en público, me ha llevado a conocer diferentes países y personas, pero también me ha ayudado a gestionarme a nivel emocional», añade. «En el atletismo hay compañerismo, pero también mucho crecimiento personal», asegura después de años dedicada a este deporte. «Es una disciplina con un enfoque muy individual pero, a la vez, es colectiva. Además de mis compañeras de relevos, tengo a mucha gente detrás que me ayuda en mi día a día», aclara. «Este deporte es pasión, esfuerzo y, sobre todo, mucho sufrimiento», cuenta sobre un sentimiento que, paradójicamente, asegura disfrutar: «Me encanta sufrir. Los 400 metros lisos son mi pasión».
Con la mente puesta ya en los próximos Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 y en el Campeonato de Europa de Atletismo que se celebrará en Birmingham (Reino Unido) en agosto de 2026, Blanca trabaja por mantener los pies en la tierra, algo no siempre fácil cuando repasa los logros conseguidos en tan poco tiempo. En 2024 cumplió el sueño de todo deportista: participar por primera vez en unos Juegos Olímpicos; 2025 llegó cargado de éxitos para el equipo español del que forma parte: «Fuimos campeonas del mundo, fue un año absolutamente perfecto, ¡qué felicidad!», recuerda; y en 2026 sigue sumando medallas: «Lo veía difícil, pero en este último Campeonato Mundial de Pista Cubierta, en Torun (Polonia), lo hemos vuelto a conseguir», cuenta con la emoción todavía en su voz, sin saber que volvería del Mundial de Relevos de Botsuana con otra medalla de plata.
La madrileña lleva un vestido de gasa sin mangas y con rayas verticales, de Fendi.
Charly Calderón
Decidida a no dejarse llevar por la euforia ligada a los éxitos, Hervás es consciente de que puede haber cosas que le hagan fallar sobre la pista de atletismo: «Vamos a competir para defender el título del año pasado, sabiendo que es complicado. Y, si algo va mal, lo afrontaremos», insiste con aplomo. «No quiero normalizar las victorias, pero sí saborearlas y disfrutarlas. Y, sin duda, quiero más», concluye con una sonrisa.
Realización: Gervasio Pérez
Maquillaje y peluquería: Antonio Romero (The Crew Art).
Asistente de fotografía: Efrén Serrano.
Asistente de estilismo: Sandra Cárcel.







