Casi veinte años después del estreno de la película El Diablo viste de Prada, siguen apareciendo detalles que explican por qué el personaje interpretado por Anne Hathaway continúa siendo una referencia estética para tantas mujeres. Y esta vez no tiene que ver ni con los tacones, ni con los abrigos, ni siquiera con los bolsos de lujo.
Se trata de un gesto mínimo, elegante y extremadamente discreto que aparece en varias escenas de la película y que ahora una experta en relojería ha decidido analizar. Un detalle que muchas personas nunca llegaron a percibir, pero que cambia por completo la manera en la que Andy Sachs proyecta sofisticación.
¿Qué significa la forma de llevar el reloj de Anne Hathaway en El Diablo viste de Prada?
A medida que Andy Sachs entra en el universo de Miranda Priestly, su imagen deja de ser simplemente moderna para empezar a transmitir algo mucho más refinado. Y ahí aparecen también pequeños códigos de estilo que normalmente pasan desapercibidos.
Uno de ellos tiene que ver con la forma de llevar el reloj. En varias escenas, Anne Hathaway aparece colocándolo hacia la cara interna de la muñeca, una manera de usarlo que cambia completamente la percepción del accesorio.
El reloj deja de parecer un objeto puramente funcional y pasa a convertirse en algo mucho más discreto, íntimo y sofisticado. Un detalle silencioso, pero tremendamente elegante.
Precisamente eso es lo que analiza ahora Tomomi Sato, Brand Manager de Seiko España. «Llevar el reloj hacia la cara interna de la muñeca transmite una elegancia discreta y poco ostentosa. Es un gesto íntimo, casi reservado, que sugiere una relación más personal con el tiempo». La experta añade además que este pequeño detalle «evoca sensibilidad y atención al detalle, alejándose de códigos más evidentes o funcionales».
Anne Hathaway con reloj hacia la cara interna de la muñera durante la película.
Gtres
Aunque pueda parecer algo insignificante, la posición del reloj modifica completamente el lenguaje visual del accesorio. Cuando se lleva hacia fuera, proyecta funcionalidad y presencia. Hacia dentro, en cambio, transmite algo mucho más reservado y sofisticado.
Y precisamente eso es lo que encaja tan bien con la evolución estética de Andy Sachs dentro de la película. A medida que el personaje abandona sus looks más ingenuos y aprende a moverse dentro del mundo de la moda, también adopta una manera mucho más silenciosa de proyectar elegancia.
Tomomi Sato explica además que este gesto puede interpretarse «casi como proteger una pieza valiosa». «Puede percibirse como un gesto delicado, casi como proteger algo íntimo, fino y contenido, más cercano a una joya que a un instrumento».
La idea resulta especialmente interesante hoy, en pleno auge del llamado lujo silencioso y de la estética old money, donde la sofisticación ya no depende de logos visibles ni de elementos excesivamente evidentes.
Un gesto con origen militar que terminó convirtiéndose en símbolo de elegancia. Aunque actualmente muchas personas lo asocian únicamente a una cuestión estética, el origen de este gesto era completamente práctico. Tal y como explica la experta de Seiko, durante el siglo XX muchos militares llevaban el reloj hacia dentro para evitar reflejos, proteger el cristal y consultar la hora de forma más discreta.
Con el paso de los años, ese gesto dejó de estar ligado exclusivamente a lo funcional y empezó a asociarse también a cierta sofisticación silenciosa. Especialmente entre personas acostumbradas a códigos de elegancia mucho menos evidentes.
Y probablemente ahí reside parte de su atractivo actual. Frente a una estética mucho más ostentosa que dominó durante años, ahora vuelven a valorarse los pequeños detalles, los accesorios discretos y las formas de elegancia que parecen naturales y poco forzadas.







