
Entretenido, vistoso, de esos que no dan respiro. Gimnasia y Tiro parecía tener la noche servida: un golazo abrió el camino, enseguida llegó el segundo y la ilusión de cortar la racha empezó a tomar forma. Era el partido ideal para volver a sonreír después de semanas difíciles, incluso tras el golpe reciente de quedar afuera de la Copa Argentina. Pero el fútbol, otra vez, le mostró su cara más cruel: no lo pudo sostener y ya son diez sin ganar.
Del otro lado,Agropecuario nunca se fue. Llegaba con la urgencia de escapar del fondo, con un inicio de campeonato adverso, pero con señales de recuperación. Y en esa búsqueda, encontró una respuesta rápida antes del descanso que cambió todo. El equipo del Pato Toranzo se soltó, ganó confianza y empezó a jugar el partido desde otro lugar: más agresivo y más convencido de que podía lastimar.
El complemento sostuvo lo que había prometido la primera parte: intensidad y un resultado siempre abierto. Gimnasia y Tiro, entre la necesidad y los nervios, intentó aguantar. Agropecuario, con hambre, fue por más. Y en ese contexto, cuando el reloj ya pesaba y todo parecía encaminado, llegó el giro final. Ráfaga sojera, golpe sobre la hora y triunfo agónico, para sellar su primer triunfo como visitante.

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