Elena Romero Vargas

Tan solo unos días después de haber puesto el punto final a su Semana Santa y a las puertas de la tan esperada Feria de Abril, Sevilla calienta motores con otro evento que ha congregado a dos de las familias más populares de la jet set sevillana. Carla Benjumea y Antonio Domecq han escogido la capital hispalense para celebrar su boda en una cita que ha vuelto a vestir de gala la ciudad.

La pareja ha escogido la Capilla de Nuestra Señora del Rosario de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla para darse el ‘sí, quiero’, un edificio histórico ubicado en pleno centro que acompaña en elegancia e importancia al evento celebrado. Posteriormente, la pareja y sus invitados se trasladaron a Casa Palacio Guardiola, también en el centro de Sevilla, donde ha continuado por todo la alto la fiesta para celebrar su amor.

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Menos de un año después de la boda de Felipe Benjumea, hermano de la novia, con María de Chiris, la familia del expresidente de Abengoa y Blanca Porres Guardiola vuelve a reunirse entorno a un enlace con no menos importancia mediática. Y es que la familia del novio también presume de popularidad entre los rostros más sonados de Sevilla, pues los nombres de Rafael Domecq Solís y Rocío León Bohórquez, padres del ya marido de Carla Benjumea, también están asociados a la alta sociedad andaluza.

Pero, más allá de la relevancia de los novios y su familia, lo que más ha llamado la atención de la boda de Carla Benjumea, de 31 años, ha sido, precisamente su look nupcial. Coomo toda novia que se precie, Carla ha llegado radiante, acompañada de su padre, a las puertas de la capilla, con un estilismo que ya se coloca entre los más bonitos del 2026.


Carla Benjumea y Antonio Domecq en su boda en Sevilla


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El vestido de novia de Carla Benjumea que va a conquistar a las más románticas

A pesar de que el día ha amanecido nublado en la capital andaluza, Carla Benjumea ha arrasado con el vestido de novia primaveral más especial con el que no podía verse más favorecida. Se trata de un diseño entallado que potencia su silueta con cuello barco y sin mangas, un patrón juvenil, original y muy romántico que ha pasado a convertirse en uno de los grandes favoritos de las novias más elegantes.

El gran atractivo de esta pieza radica, sin embargo, en el encaje bordado presente en todo el vestido, con un interés especial en la zona del escote. Este detalle llena de personalidad la prenda y consigue un efecto de lo más favorecedor, ajustándose al cuerpo en la zona del pecho y siguiendo el vuelo de la falda, que cae con delicadeza y da como resultado una imagen sofisticada y pulida muy acertada.

El toque de color lo pone el ramo con el verde como nota principal, pero salpicado por rosas empolvadas, femeninas pero sutiles, que no podían combinar mejor con la esencia del estilismo. En su elección conviven a la perfección el toque clásico de las rosas con un diseño algo más atrevido, pero con el que consigue la armonía ideal con el conjunto de la propuesta.


Carla Benjumea en su boda en Sevilla


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La elección de las joyas tampoco ha pasado desapercibida. El complemento más llamativo ha sido su diadema joya con piedras azules que cumple con la tradición de llevar algo de este color en el look nupcial. Aunque no ha llevado ningún tipo de collar, sus pendientes con brillantes han sido más que suficiente para aportar luminosidad al rostro y poner el broche de oro a un estilismo de diez.

En cuanto al beauty look, la naturalidad ha sido la gran protagonista. Un maquillaje sutil pero con un efecto buena cara inmediato gracias a las mejillas marcadas y un peina recogido en un moño bajo que sujeta el velo enfatizan esa esencia clásica pero romántica con la que Carla Benjumea ha podido presumir belleza y felicidad en su gran día.

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