El consumo de productos básicos en Argentina continúa mostrando una tendencia a la baja durante 2026, en un contexto marcado por inflación persistente y pérdida del poder adquisitivo de los hogares en todo el país. A partir de una entrevista en Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190), el economista Damián Di Pace advirtió que el aumento de los precios, el encarecimiento de los servicios y el mayor endeudamiento con tarjetas de crédito están reduciendo el dinero disponible de las familias para comprar alimentos.

El economista argentino especializado en consumo, comercio minorista y análisis de mercados, Damián Di Pace, es director de la consultora Focus Market, desde donde realiza estudios sobre precios, hábitos de consumo y tendencias del comercio en Argentina. Su trabajo suele centrarse en el comportamiento del consumidor, el impacto de la inflación y la situación de las pequeñas y medianas empresas. Además, es autor de varios libros vinculados a economía y negocios, en los que analiza el funcionamiento del mercado interno y los desafíos del comercio en el país.

Habiendo vivido en Brasil en dos décadas distintas, que nunca imaginé que el tema de la comida en las personas asalariadas iba a ser una cuestión en la Argentina. Y la última encuesta de la UCA muestra que 83% de las personas empleadas tienen algún grado de vulnerabilidad en el acceso a la comida. O sea, concretamente se saltan alguna comida. La campaña de Lula que lo llevó a la presidencia es porque todos los brasileños tengan tres comidas diarias. Él insistía en eso: desayuno, almuerzo y cena, algo que a los ojos y a los oídos de los argentinos en el pasado nos resultaba una problemática muy diferente a la Argentina. Hoy se está convirtiendo en la Argentina en un problema de alimentación en personas empleadas, no en personas desempleadas.

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Nosotros tenemos caída en consumo masivo en los últimos meses en alimentos, bebidas, artículos de limpieza y cuidado personal, tanto en forma interanual como desestacionalizada. Es real que la caída en pequeños formatos de autoservicio es menor que en mayoristas y grandes cadenas. Esto se da también porque el efecto que generaba un proceso de aceleración inflacionaria implicaba una pérdida de poder adquisitivo del peso y los argentinos trataban de estoquearse. Ahora reponen. En esos procesos de reposición es real que el consumo masivo cae, medido por el INDEC, porque muchas veces se dice: “Bueno, pero lo que no se está consumiendo en bocas físicas se consume por comercio electrónico”. En el caso de consumo masivo, que es alimentos y bebidas medido por el INDEC, la participación es muy baja: solamente el 4% de lo que se compra es por comercio electrónico. Por lo cual, en este momento sí está cayendo el consumo de alimentos y bebidas en Argentina.

O sea, ¿cuál es su propia prospectiva? ¿Hacia dónde va una economía donde la gente consume menos?

En principio, yo creo que el cambio de formato de reposición implica que los argentinos no tienen perspectivas hacia adelante de una necesidad de estoqueo, porque sí hay una variación en el precio de los alimentos, pero no como antes, que quizás era 10, 15 o 20% en una categoría. En principio es reposición. La otra parte tiene que ver con que, en muchos casos, familias de clase media están todavía en el umbral respecto de convertirse en clase media baja. Y cuando vos tenés una mora de tarjeta de crédito, como estamos viendo, del 9,3%, tarjeta de crédito del 12%, probablemente parte de esos stocks estén disminuyendo y, respecto del flujo de compra, se está comprando menos consumo masivo.

Del otro lado, esto implica que los argentinos sean más pobres y, bueno, la realidad es que está más correlacionada con la indigencia. Esto… o sea, que no puedas acceder a alimentos y bebidas. El INDEC venía mostrandolo.

¿Qué es lo que pasa desde el mes de, diría, desde el mes de noviembre hasta ahora?

La inflación comenzó a acelerarse por encima del salario promedio privado registrado. Entonces, deberíamos ver qué está pasando en este escenario. Se había reducido la pobreza y la indigencia en Argentina, pero sí es real que ahora la inflación le comenzó a ganar al salario privado registrado. No estamos hablando del no registrado ni del público, que ya le venía ganando. En el caso del público, el no registrado todavía estaba por encima, pero al privado registrado le comenzó a ganar. Entonces, es un fenómeno que esté mostrando que a muchos les cuesta comprar estos productos.

Yo me hago esta hipótesis porque, digamos, entre noviembre y marzo la diferencia no alcanzaría a mostrar que un 83% de las personas asalariadas se salta alguna comida. O sea, evidentemente acá estamos hablando de un proceso de acumulación, no solamente de noviembre a… o de cambio de las formas de compra, porque no es necesario estoquearse, porque no se supone que va a haber una inflación que haga mejor poner los pesos en latas. No me acuerdo qué economista era, que eran latas de atún, creo que era, que hacía el precio de las latas de atún.

Se llama Ramiro Marra.

Decir, bueno, obviamente eso, al pasar de una inflación de dos dígitos mensual a una de un dígito muy bajo, cambia totalmente. Pero acá de lo que estamos hablando, me parece, es de otro orden de situaciones: que es un porcentaje muy importante de la población que empezó a reducir el consumo de alimentos. Algo que no sé, yo no recuerdo, pero usted a lo mejor me puede ayudar con otros momentos. No sé si en el 2002 pasó algo parecido.

Nosotros en consumo masivo, al contrario, en la última etapa del anterior gobierno era algo que crecía, pero por este fenómeno de estoqueo: la gente se resguardaba en bienes básicos. Pero hay un fenómeno que sí efectivamente no estaba pasando. Y estoy justo viendo los datos de nuestra consultora, porque hicimos este informe de cuánto representa la canasta de servicios de una familia dentro de la canasta básica, considerando el salario promedio registrado.

En marzo de 2024, respecto del salario promedio registrado, representaba el 12% de los servicios. Ahora ya el 30%.

Incluyendo dos salarios promedios registrados del sistema

Representa ya 30%. Pasado del 10 al 30. Entonces eso sí probablemente esté pesando sobre el dinero disponible de muchas familias. Los servicios se han corregido, pero no solamente los servicios públicos, también los servicios privados. Eso hace que una clase media, lo que yo digo, una clase media esté en el umbral de convertirse en clase media baja y no tenga tanto disponible para comprar productos de consumo masivo si quiere seguir sosteniendo esos niveles de servicio. Estamos hablando de servicios públicos y servicios vinculados: transporte, comunicaciones, educación y salud. Entonces, probablemente en muchas familias lo que pueda llegar a pasar es que tengan que recortar y hacer un ajuste en alguno de estos servicios para volver a recomponer esa canasta de consumo básico como alimentos y bebidas.

¿Cuál es su proyección de qué va a pasar este año? Cuéntenos su mirada respecto de las variables fundamentales: crecimiento, inflación. ¿Cómo lo imaginan?

Nosotros vemos una economía que va a crecer con dos frentes. Uno, frente externo: bienes y servicios transables creciendo muy bien, agroganadería, minería, servicios de economía del conocimiento, energía. Y vemos un mercado doméstico donde tres rubros de la economía van a estar mucho más complicados, como son comercio, industria y construcción. Esos tres rubros el año pasado tuvieron, en parte, sobre todo en bienes durables, un fenómeno que fue el crédito en Argentina, donde había masivo crédito y una baja tasa. A partir de julio del año pasado las tasas comenzaron a elevarse en forma sostenida. Eso involucró que muchas familias tengan mora en tarjeta de crédito, mora de créditos personales, y hoy estás teniendo una situación donde las tasas todavía están elevadas y los niveles de encaje están en 45%, por lo cual algo que fue motor fuerte para comprar bienes durables este año lo veo más complicado.

Incluso yo hice la apertura de Agro en San Nicolás el día lunes, pero fue en Rosario frente a los empresarios, y me informé ahí porque pensé que era menos. En el Banco Nación estaba el presidente del Banco Nación y, por ejemplo, crédito hipotecario: hoy hay varios bancos privados que fueron retirándose de ese crédito hipotecario y, respecto a créditos hipotecarios, el 90% del crédito hipotecario en Argentina lo está ofreciendo Banco Nación.

O sea, lo que usted plantea es que el consumo safó el año pasado porque bienes durables equilibraron los bienes de consumo cotidianos, pero para 2026 bienes durables no van a producir ese efecto de equilibrio.

Consumo privado, por lo menos el próximo semestre, no le veo mucha posibilidad de recuperación. ¿Por qué digo el próximo semestre? Porque para vos reconvertir esa curva de deuda, las tasas deberían bajar y los sujetos que tienen deuda volverse a convertir en sujetos de crédito para poder refinanciar sus deudas y volver a ser sujetos de crédito, porque efectivamente no les suben los topes para poder volver a financiarse en el mercado.

Una alternativa para reemplazar parte del consumo de carne

Ese es un punto fundamental. Y si vamos a efectivamente en algún momento del período a una baja de tasa, bueno, eso alimenta también que haya expectativas de poder financiar consumo, que reitero: el año pasado hubo mucho volumen, pero un bajo nivel de tasa. Hoy el volumen del privado no está tan fuerte como el sector público y las tasas son más elevadas. Entonces, yo creo que si no se da eso y mantenemos estos niveles de tasa con este nivel de deuda, probablemente sea un escenario donde se prolongue de 6 a 8 meses la recuperación de esos niveles de deuda.

MV