
En 2013, al destacar los evidentes comportamientos y opiniones expresados por la entonces presidenta Cristina Kirchner, el médico y periodista argentino Nelson Castro nos advirtió acertadamente sobre el «síndrome de Hubris».
Este síndrome se define como «la enfermedad del poder«, y lleva a quienes lo padecen a creer que lo saben todo, que la realidad es lo que ellos creen que es, y no lo que es; obviamente piensan que los demás no saben nada y, por lo tanto, los desprecian.
Estos comportamientos y discursos son evidentes, no solo en la ex presidenta, sino también en muchas personas que adquieren algún tipo de poder ya sea político, económico o incluso sectorial, como líderes sindicales, empresarios, etc.
Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
El éxito en cualquier asunto específico, parece confirmar la validez general de cualquiera de sus acciones o pensamientos sobre cualquier tema.
La pregunta central es: ¿dónde terminan estos «delirios de grandeza» o falsas interpretaciones de la realidad y dónde comienzan, de hecho, los comportamientos psicopáticos extremadamente peligrosos?
¿Acaso padecían este síndrome los psicópatas genocidas como Hitler, Stalin o los infames organizadores y perpetradores de asesinatos en serie históricos como los Khmer Rouge, Putin, Jong-un, Khamenei, ISIS, Hamás, Hezbolá y varios dictadores latinoamericanos y africanos que ondearon banderas de izquierda y derecha?
Simplemente no parece ser el caso. Meixuan Yang sostiene que “se ha demostrado que el trauma infantil, incluido el abuso, la negligencia y el abandono, desempeña un papel clave… y puede conducir a tendencias violentas en la edad adulta… el trastorno de personalidad antisocial, la psicopatía y los rasgos sádicos pueden afectar significativamente la probabilidad de que una persona incurra en un comportamiento de asesinato en serie… se cree que la fascinación por la violencia y la muerte es un factor que impulsa a las personas a cometer asesinatos en serie” (Journal of Education Humanities and Social Sciences, 2023).
Louis Schlesinger, experto en la materia, explica en Comprendiendo la mente de un asesino en serie, que estas patologías son muy diferentes en cuanto a su comportamiento, su psicodinámica, sus motivaciones, etc. Por ejemplo, hay asesinos a sueldo que matan a personas por dinero. Es una diferencia abismal entre alguien que mata a varias personas por dinero y alguien que lo hace por un enfermizo placer sexual.
La DFT ¿es neurobiológico, hormonal, química, eléctrica, o una combinación de todos esos factores?»
También existen asesinos en serie del sector salud, personas que ingresan en un hospital, por ejemplo, y matan a varias personas. Algunos son enfermeros, otros médicos. (Se han reportado históricos casos en Uruguay y Argentina).
Schlesinger argumenta que la mejor comprensión que tenemos en este momento es la de un fenómeno biopsicosocial con un fuerte énfasis en la neurobiología. Ahora bien, la mala crianza y los eventos traumáticos no ayudan, eso es seguro.
Pero la cantidad de personas que han tenido infancias horribles, una crianza terrible y que han sufrido abusos no se convierten en asesinos en serie. Se trata de una proporción muy pequeña de la población. Schlesinger cree que muchas cosas tienen que salir mal… ¿es neurobiológico? ¿Es hormonal? ¿Es químico? ¿Es eléctrico? ¿Es una combinación de todos esos factores más una lesión en la cabeza, un traumatismo y una mala crianza? Schlesinger cree que la respuesta en ese caso es sí.
Demencia frontotemporal (DFT)
Como explica la Clínica Mayo de forma sucinta y precisa, “(DFT) es un término general que abarca un grupo de enfermedades cerebrales que afectan principalmente a los lóbulos frontal y temporal del cerebro. Estas áreas cerebrales están directamente relacionadas con la personalidad, el comportamiento y el lenguaje”.
Los síntomas más comunes de la demencia frontotemporal incluyen cambios drásticos en el comportamiento y la personalidad. Se presenta un habla vacilante que puede sonar telegráfica al usar frases simples de dos palabras y cometer errores al construir las oraciones.
Es notable la pérdida de empatía y otras habilidades interpersonales, así como la falta de sensibilidad hacia los sentimientos de los demás.
Generalmente, se observa un cambio gradual con un comportamiento social cada vez más inapropiado, con falta de juicio y pérdida de inhibición.
¿En qué líderes mundiales se puede observar una muestra de estos comportamientos (arrogancia, asesinos en serie y DFT)? ¿No sería apropiado exigir una prueba psicométrica exhaustiva a quienes se postulen a un cargo electivo o sean elegidos para un puesto de mayor responsabilidad en gobiernos como ministros o jueces? Desde hace muchos años, estas pruebas son obligatorias para obtener un empleo en cualquier empresa. Entonces, ¿por qué no se exigen para ocupar ningún cargo público?
Creemos también que estos exámenes deben ser absolutamente obligatorios para ejercer cualquier actividad en el sector salud, especialmente después de los asesinatos de bebés en Córdoba o la demencial proclamación por parte de un médico residente argentino de la necesidad de cortar las yugulares de los bebés judíos. ¿No están de acuerdo?
Desafortunadamente, no existe medicación probada que pueda ayudar a curarlos.



