El charango todavía vibra cuando Pachi Herrera se baja del escenario mayor de Cosquín. Esa imagen se repite desde hace décadas, pero la 66ª edición del Festival Nacional de Folklore fue especial para el charanguista. Este año sumó tres grandes participaciones a su historial personal: en la primera luna fue parte del desfile inaugural junto al Club del Charango Córdoba, en la séptima se subió al Atahualpa Yupanqui junto a El Encuentro y en la novena luna fue Maggie Cullen quien lo invitó a compartir el escenario.
“Cosquín todos los años es especial y movilizador para los que nos gusta la música de raíz y ver cómo se va amoldando el presente de nuestra música folklórica con todo lo nuevo que llega”, dice el cantautor, jujeño de nacimiento y cordobés por adopción, al hablar de lo ocurrido hace algunos días en la Plaza Próspero Molina. Desde hace muchos años, su música le permite vivir el festival desde adentro. Su primera participación fue a los trece años, con la delegación de Jujuy, en la presentación del Grupo Airampo. Más tarde ha regresado junto a Inti Huayra -la banda que integró hasta 2014-, con su proyecto y como artista invitado.
La primera tabla del pequeño Patricio, antes de pisar grandes escenarios, fue la peluquería de los Hermanos Chañi. Allí, en su tierra natal, funcionaba una escuela gratuita de música. Una especie de taller improvisado, sostenido por cuatro peluqueros de profesión y músicos de alma. El público no era exigente, pero sí privilegiado porque podían escuchar y descubrir nuevos talentos mientras se cortaban el pelo. Pachi, como lo conocen sus amigos y familiares, empezó a ir al taller de los Chañi cuando le regalaron su primera guitarra. Además de aprender a tocar la guitarra, ahí conoció a su primer amor: el charango.
Por la vida va charangueando con la misma felicidad que desde niño. “Sigo siendo el mismo, ese changuito que cuando veía el charango lo quería y que terminaba el ensayo y seguía tocando”, aseguró. “A mí lo que me gusta es tocar, siempre lo disfruto mucho”, agregó, el músico que se radicó en Córdoba hace 30 años cuando terminó la secundaria y armó la valija para venir a estudiar a la “docta”.
Amaranto Chañi, maestro charango, guitarra y vientos, fue quien se dio cuenta de la fascinación que tenía con ese instrumento andino e hizo de vocero con el padre para que le compraran uno. Desde ese momento, no ha dejado nunca de tocarlo: no importa si es en un escenario, un desfile, un carnaval, festival o una reunión familiar.
El Club del Charango, un sonido colectivo
El Club del Charango Córdoba, el espacio cultural fundado y dirigido por Herrera, es otro de los lugares donde gusta de charanguear. Desde 2022, más de 50 músicos vocacionales de la provincia se encuentran una vez por mes, en Icho Cruz o en la capital, para aprender y tocar el charango y alguna de sus variantes -el ronroco, el charangón y el maulincho-.
“Empezó como algo chico en Icho Cruz y se anotó tanta gente que presenté un proyecto que presenté en lo que era el Fondo Nacional de las Artes y el programa en Gestionar Futuro”, recordó sobre los inicios de lo que más tarde se consolidó como una fundación. Producto del crecimiento que tuvo, el año pasado el Concejo Deliberante de Córdoba y la Legislatura reconocieron la labor y aporte a la cultura del Club que este año tuvo su segunda participación en el desfile inaugural del Festival Nacional de Folklore de Cosquín.
– Hubo más del doble de charanguistas en el desfile de este año, ¿cómo lo viviste?
– Es algo que no sé expresar muy bien en palabras. El año pasado presenté al festival la propuesta de participar con el Club del Charango en el desfile inaugural porque me acordé de cuando era chico y desfilé con la delegación de Jujuy. La idea gustó mucho en ese momento y fue una hermosa prueba piloto. Este año invitamos formalmente a otras provincias y sumamos más de 250 charanguistas que vinieron de todo el país, fue impresionante.
– ¿Llevar la música a las calles de Cosquín tiene un agregado especial?
Lo que se vive ahí llevando la música a la calle, a donde está la gente del pueblo que no va al festival porque está trabajando o no puede pagar la entrada, o el curioso que va a ver, es una cosa movilizadora. Uno pierde la magnitud por estar pendiente de que salga todo bien, pero ahora a la distancia lo veo y es impresionante. Hubo gente que vino de otras provincias y cuando terminó el desfile lloraban de emoción por haber sido parte de la apertura del festival más importante del país.
– ¿Cómo va a continuar durante este año?
– Este año vamos a estar en el Museo Metropolitano de Arte Urbano una vez al mes. Y arrancamos con algunos talleres eventuales en el interior. Hay gente que ha viajado mucho para ir a los talleres y este año quiero poder viajar yo y abarcar toda la provincia. Ese es mi sueño.
La música como encuentro
Y el encuentro será abrazo de amor,
y el encuentro será destello del sol.
Y el encuentro será canción y perdón,
oración de los sueños que bailan.
Estribillo de “El Encuentro” (2021)
Cuando Pachi llegó a Córdoba lo que hizo, casi inmediatamente después de inscribirse a la universidad, fue formar una banda. “Se llamaba ‘Los Jujeños’”, cuenta y agrega riendo: “éramos muy originales”. No pasó mucho tiempo hasta que, en 2001, formó Inti Huayra. El grupo fue una de las más convocantes propuestas de la música andina y con el grabó cuatro discos. Se despidió de la banda en 2014 y un año después empezó su carrera solista.
Al mismo tiempo que cumplía los diez años como solista, el año pasado, encaró un nuevo proyecto grupal. Con “El Encuentro”, que por casualidad lleva el mismo nombre que el quinto tema de su disco “Al Viento”, fue parte de la séptima luna de Cosquín.
– ¿Cómo viviste el volver al Atahualpa Yupanqui con un grupo y no como solista?
– Fue una experiencia hermosa. No sabemos bien para donde va el proyecto, pero llegó está propuesta de presentarnos en Cosquín y lo hicimos.
– ¿Cómo nació “El Encuentro”?
– Fue gracioso porque Fabricio Rodríguez, que es un tremendo artista y amigo, tenía que hacer dos teatros en Buenos Aires y pensó en hacer uno acompañado. Me llamó a mí y a Román Ramonda así que empezamos a ensayar y se armó una cosa hermosa y novedosa, con un piano, un charango y una armónica. Ya grabamos un tema juntos. No sé cómo seguiremos, pero después de la temporada de verano supongo que nos volveremos a juntar.
– También compartiste escenario con Maggie Cullen…
– En la novena luna fue invitado por Maggie Cullen, esta cantora jovencita con la que hemos compuesto juntos la canción que es el corte de difusión de su disco, ‘Ay Carnaval’. Lo más maravilloso es eso, que Cosquín parece que fuera una repetición folklórica de todo y, sin embargo, Maggie presentó una canción nueva, la cantamos juntos, y la gente la coreaba. Creo que también está eso, la recepción de nuevas obras, de gente joven y de los que venimos hace años proponiendo canciones nuevas al festival. Tiene todo, desde los homenajes, el respeto por los mayores y también la sangre nueva del folklore, que traen a las nuevas generaciones con su propia impronta.
– ¿Cómo te llevas con esas nuevas voces del folklore argentino?
– Me encantan, siempre que sean con la hermosa energía que traen siempre suma. Cualquier voz que construye y que suma de verdad a lo social, lo colectivo, a la gente y al festival siempre va a ser bienvenido. Los artistas jóvenes traen lo suyo, algo fresco y es esa nueva generación la que va a sumar a la nueva generación de público. Este año puntualmente se ha logrado algo maravilloso que es juntar generaciones de muchos años con generaciones muy jovencitas, eso es una verdadera fiesta popular.
Festival todo el año
A pesar de sus años como solista, Herrera sostiene que al escenario siempre sube acompañado por cinco o más músicos. “Me gusta trabajar en grupo, lo disfruto porque lo que me gusta es hacer festivales. Si tengo que elegir una sola cosa me quedo con los festivales, me encantan”, expresó.
– ¿Qué tienen los festivales que no tienen otras presentaciones?
– Yo nací en Jujuy, con la música festivalera y el pueblo bailando en la calle. Entonces a mí me gusta mucho eso: tocar el charango y que la gente se alegre. En Córdoba hay un montón de festivales, uno más lindo que el otro. Mueven mucho a la gente. Además hay algo que queda y hace que cuando uno vuelve la gente se acuerda de lo que fue el festival.
Para la suerte de Pachi, y la de los visitantes de los tantos festivales que hay durante el verano cordobés, febrero y marzo lo encuentran con una agenda completa. La próxima presentación será en los carnavales de Icho Cruz, el próximo domingo 15 de febrero. En el resto de sus compromisos, el lunes 16 estará en el cierre de los carnavales de Miramar de Ansenuza y el viernes 20 en el Festival Nacional del Lomito, en La Calera.
El charango seguirá vibrando con el mismo pulso que lo hace andar por el camino de la música desde hace más de tres décadas. “Creo que la música en sí es lo que ha envuelto mi vida siempre y es lo que me lleva a seguir disfrutando de esto”, resumió Pachi Herrera.
Fotos: Magdalena Audap-Soubie (desfile) – Aquí Cosquín





