Lola Márquez

Es llegar el invierno y empezar a preocuparnos sobre lo que nos va a costar que nuestra casa esté caliente, sin que se dispare el consumo. Porque, ¿sabías que cada grado que subes la calefacción se incrementa tu factura energética un 7%? Un despropósito, sobre todo si piensas que en una vivienda de diseño pasivo, conocidas como passivhaus, es posible disfrutar de una temperatura estable de 20-21 °C, sin casi poner la calefacción en invierno ni el aire acondicionado en verano.

Para conocer todo sobre ellas, sus beneficios, qué son y qué ahorro suponen, hemos hablado con la arquitecta y Passive House designer Esther Rovira, de ERA ARchitects. Además, la experta nos da algunos trucos que no necesitan obras y que puedes incorporar ya en tu vivienda para empezar a ahorrar.

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Un hogar cálido y confortable, sin pagar de más

La forma de convertir una casa en un hogar pasa por una decoración con alma y personalidad, pero también por un buen aislamiento térmico y acústico, un aire limpio y un ambiente agradable que te invite a entrar, a quedarte y, a ser posible, a dormir mejor. Eso es lo que hace realmente especiales, y cada vez más demandadas, a las viviendas pasivas: su capacidad para crear una atmósfera saludable, estable y silenciosa, sin que tu factura sufra una subida exponencial a tu confort. De manera que «se crean espacios habitables que no solo benefician al planeta, sino que también mejoran la calidad de la vida diaria de sus propietarios», señala la arquitecta.

Qué es una casa pasiva

Estamos ante un enfoque holístico de la vivienda, que busca crear un hogar saludable, sostenible y confortable. Para ello, combina eficiencia energética, fuentes de energía renovables, insonorización, conservación del agua y una calidad óptima del aire interior, lo que hace que reduzcamos nuestro consumo y también la huella ambiental. «Las casas pasivas certificadas garantizan temperaturas interiores entre 20 y 25 °C, el 80% del año con un consumo mínimo de energía. Esto puede llegar a suponer un ahorro de, al menos, 2.500 € al año por hogar, pudiéndose duplicar, en el caso de los chalets», afirma Rovira.


n madera maciza, esta casa pasiva certificada PLUS de ERA Architects es casi autosuficiente en electricidad y cuenta con un sistema de reciclaje de aguas grises.


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Por qué tienen consumen mínimo

Una casa certificada como pasiva te da garantías de que tu hogar es saludable, confortable y con un consumo casi nulo de energía. Algo muy importante ahora, pero también en el futuro. ‘En 2030 no podrás vender o alquilar tu vivienda si no puedes demostrar que el valor de la eficiencia energética es, de al menos, una E. Y a partir de 2033, deberás tener que demostrar al menos una D. Tal como está el mercado inmobiliario ahora; los futuros compradores e inquilinos muy probablemente podrían utilizar esto a su favor para negociar y reclamar. Así que, si vas a reformar ahora, te recomiendo que inviertas en sacar el gas de tu hogar», aconseja Rovira.

Diseño pasivo en casas antiguas

Convencida de que, si vas a hacerte o a comprar una casa nueva, querrás que lleve la etiqueta passivhaus, la duda surge si ya tienes una. ¿Qué reformas puedes realizar para reducir el consumo energético? Desde sellar todas las fugas de aire, que garantizan una mayor estanqueidad, hasta mejorar el aislamiento externo, cambiar ventanas o agregar persianas en las áreas orientadas al sur y al oeste, para optimizar la luz natural y minimizar el aumento de calor, manteniendo tu hogar cómodo también en verano.

Además, para evitar encender la calefacción en invierno, el aire viciado y las humedades, la experta recomienda «añadir un sistema de ventilación mecánica de doble flujo con recuperador de calor, aunque sea solo en aquellos salones y habitaciones principales que no les toca el sol. Esto es clave para tener un bajo consumo, sin reducir el nivel de confort ni invertir en grandes obras».


Con certificación Passive House PLUS, esta vivienda, de ERA Architects, casi no depende de la energía eléctrica y ofrece una calidad del aire interior óptima.


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Cambios sin obras y baratos que se notan

Además, hay pequeñas mejoras, rápidas y sencillas, que también hacen mucho por el ahorro. Por ejemplo, instalar un sistema de recirculación del agua retenida en las tuberías sin tener que dejar el grifo del baño abierto, ahorra unos 20.000 litros al año y cuesta menos de 500 €, con IVA e instalación incluida.

También, recomienda la arquitecta, «recurrir a bombas de calor tipo split. Te permiten un control personalizado por cada habitación, evita tener que hacer grandes obras y quemar gas para calefactar. Se trata, así, de un sistema más seguro, más respetuoso con el medioambiente y, a la larga, más económico que el gas. Piensa que en Europa este tiene los días contados, ya sea por las leyes europeas de descarbonización o por las penalizaciones que vendrán por utilizarlo, para climatizar nuestros hogares».

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