
La NASA y el Departamento de Energía de Estados Unidos reafirmaron esta semana su plan para desarrollar un reactor nuclear de fisión que opere en la superficie de la Luna, con el objetivo de sostener misiones humanas de largo plazo y consolidar la presencia estadounidense fuera de la Tierra.
El anuncio se formalizó a través de un nuevo memorando de entendimiento entre ambas agencias, que actualiza una cooperación histórica y fija como horizonte la instalación de un reactor lunar hacia 2030, en el marco del programa Artemis y de futuras misiones a Marte.
Según explicó la NASA desde su sitio oficial, el sistema de fission surface power permitiría generar electricidad de manera constante durante varios años, sin necesidad de recarga de combustible, una ventaja clave frente a los paneles solares, limitados por los ciclos de luz y oscuridad del entorno lunar.
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La iniciativa apunta a resolver uno de los principales cuellos de botella de la exploración espacial: cómo sostener bases habitadas de forma permanente, con energía suficiente para sistemas de soporte vital, comunicaciones, experimentación científica e infraestructura.
Una decisión estratégica
El administrador de la NASA, Jared Isaacman, vinculó el proyecto con la política espacial definida por la Casa Blanca, que busca reforzar el liderazgo estadounidense en el espacio. Desde el Gobierno de Estados Unidos destacan que la energía nuclear es un componente central para pasar de misiones temporales a una presencia estable en la Luna, que funcione como plataforma para exploraciones más ambiciosas.
El acuerdo establece que el Departamento de Energía será responsable de aspectos clave del desarrollo del reactor, incluyendo el combustible, la autorización y los estándares de seguridad, mientras que la NASA se encargará de su integración en las misiones espaciales.
El secretario de Energía, Chris Wright, subrayó que el proyecto retoma una tradición de cooperación entre ciencia y Estado que permitió avances decisivos en la historia estadounidense, desde el programa nuclear hasta la carrera espacial.
Un desafío técnico y político
Construir un reactor nuclear en la Luna implica dificultades técnicas inéditas, como la disipación del calor en un entorno sin atmósfera, la protección contra la radiación y la resistencia a condiciones extremas durante largos períodos sin mantenimiento.
Pero también plantea desafíos políticos y presupuestarios, en un contexto de competencia global por el control del espacio, donde Estados Unidos busca mantener ventaja frente a otras potencias.
Por ahora, no hay una fecha definida para el despliegue del reactor, aunque el Gobierno ratificó su compromiso de avanzar con el desarrollo durante esta década.
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