“Me encontrás justo en acción”, cuenta, del otro lado del teléfono, aunque no está en escena ni arriba de un escenario. “Tenemos que compartir nuestra vida artística con nuestra vida cotidiana, de ama de casa”, dice mientras cierra una puerta de su casa para resguardarse del calor, en una tarde más de verano que de primavera, y para sentarse a charlar con este medio. Al mismo tiempo que cierra las puertas de su hogar, Nora Sommavilla abre las puertas a Fantasmáticas

La obra, una coproducción entre el Teatro Nacional Cervantes y el Teatro Comedia, se estrenó en octubre y, tras 13 funciones al público, ayer bajó su telón. Dirigida por Luciano Delprato, Fantasmáticas transcurre en un teatro en ruinas en el que conviven tres antiguas glorias de la escena nacional. Eunice -Nora Sommavilla-, Esmeralda –Amalia Freytes– y Estrella –Sara Estrella Rohrstock– ensayan una y otra vez, entre recuerdos y delirios, con el objetivo de volver al ruedo artístico enfrentando, con humor, ternura y lucidez, los prejuicios que recaen sobre la vejez. 

Eunice prefiere morir a no actuar más. Fue una gloria del teatro y se resiste a abandonarlo, entonces es el personaje más fuerte, con más carácter, que está todo el tiempo presionando a seguir ensayando”, cuenta Sommavilla sobre el personaje que encarna en la obra. 

Consultada sobre cuánto hay de Nora en Eunice, y viceversa, agrega: “A pesar de que es brava, Eunice es tierna. Y yo tengo algo de eso, que me identifica, porque soy una actriz de un temperamento fuerte, que me ha servido para la vida, pero cuando nos preguntan esto Estrella siempre dice ‘¿Nora es como Eunice? No, ella es un dulce de leche’”.

La obra toca una fibra sensible: el olvido de las actrices que envejecen. Pero no es abordado con solemnidad y dramatismo, sino que permite la reflexión a partir del humor que no es buscado, pero que emerge de forma natural en el público. “Es un tema fuerte para los artistas, porque a medida que envejecemos vamos siendo olvidados. Aún más en el teatro independiente que te exige estar todo el tiempo trabajando”, expresó Nora, quién durante cuatro décadas se dedicó a actuar y producir obras del teatro independiente.

La pieza teatral, bajo la dramaturgia de la sanjuanina Tania Leyes, reivindica la experiencia de las artistas envejecidas. “¿Por qué olvidar a la gente que tiene 70 o más cuando tienen toda la sabiduría y las ganas de seguir?”, se pregunta Sommavilla.

Las «tres E»: Estrella, Eunice, Esmeralda (de izquierda a dererecha).

Vigencia y resistencia frente al olvido

Fantasmáticas, a contramano de lo que sucede en el resto de las producciones, sube al escenario del Teatro Comedia a tres emblemas del teatro independiente cordobés. Y para Nora la obra tiene un valor agregado porque significó el regreso a las tablas luego de nueve años.

“La última obra que hice fue “El cura”, allá por el 2016. Y la última que produje fue “El policía de las ratas”, teníamos todo listo, pero ocho días antes del estreno empezó la cuarentena”, rememora la artista. Además de productora y dirigente cultural, trabajó 30 años en el área de cultura de la Provincia de Córdoba y militó por la cultura desde cada espacio que habitó. 

En 2019, con la jubilación de su trabajo, puso un punto final a su carrera artística. Sin embargo, de manera fortuita, y sin esperarlo, con Fantasmáticas le anexa un capítulo más a su trayectoria: “Me enteré el día antes del cierre del concurso (la selección del elenco se dio por una audición pública), a través de otra actriz. Fue de casualidad, se ve que me tenía que enterar”

En familia de artistas – esposa del dramaturgo José Luis Arce y madre del bailarín y actor Simón Garita-onandía – la noticia de la convocatoria fue una alegría. “Todos se entusiasmaron con que me presente e inmediatamente me insistieron. Como mi vida siempre ha sido muy desafiante, me presenté. ¡Una locura! No tenía expectativas, pero las cosas se fueron dando y me dieron una audición”, recuerda sobre el proceso que inició impulsada por el apoyo de su familia. 

Para audicionar preparó el monólogo final de una obra en la cual, en 1995, interpretó a Roberto Arlt -uno de los dos protagónicos masculinos que personificó en su trayectoria-. Las nulas expectativas se convirtieron en un “quizás” cuando se subió al escenario: “Me tocó concursar con Amalia y Sara, fue ahí que a mi me dio como una cosquillita en el escenario. Éramos tres desconocidas que nos habíamos divertido un montón improvisando y sentía que había salido lindo. Ahí me dije ‘capaz nos eligen a nosotras’. Y acá estamos”.

Fantasmáticas en escena.

Sommavilla señaló que, luego de ser seleccionadas, el proceso fue breve e intenso. Sin embargo, destacó el profesionalismo de todo el equipo, desde su director -Luciano Delprato- hasta vestuaristas, escenógrafos, maquilladores y productores.

La memoria del cuerpo

Para Nora, regresar al Comedia es volver a casa, pero también es cerrar una herida. En 2007, cuando ella protagonizaba Amurados -de José Luis Arce- el Teatro se incendió con toda la utilería de la obra dentro. Si bien fue una gran pérdida económica, también significó el cierre del lugar que la había visto dar sus primeros pasos con una obra propia. 

Cuatro décadas después, Nora volvió a estar de pie en ese mismo lugar transitando una experiencia que describió como “feliz y maravillosa”

– ¿Qué sintió en el cuerpo la primera función, ese volver al escenario?

– Me paré en el escenario y sentí que era como mi casa. El cuerpo tiene tanta memoria que me encontré con eso, mi cuerpo y su memoria, y fue fantástico. Yo me había preguntado si iba a ser capaz de afrontar el proyecto, y todo lo que significa para un actor que hace tiempo no entrena, pero fue como si la memoria surgiera de pronto.

– ¿Lo vivió diferente o con la misma pasión que siempre?

– Con la misma pasión y menos ansiedad. ¡Es cierto que los años no vienen solos! -dice entre risas-. Las inseguridades y temores que uno tiene de joven es como que desaparecen. Y después lo viví cuidándome mucho, las tres nos cuidamos mucho físicamente para terminar las funciones. Yo creo que, si estás haciendo teatro, no te enfermas, porque hacer teatro te sana.

– Volver al teatro, con funciones a sala llena, ¿qué sensación le deja?

– Imagínate la experiencia feliz que he vivido, en el proceso, y que estoy viviendo como resultado de la repercusión de esta obra. La vida y el teatro siempre te tiene reservada alguna sorpresa y es magnífico porque volví a pisar ese escenario con tanta felicidad como es Fantasmáticas. Estoy más que agradecida.

Uno de los factores para que este proceso haya sido, para las artistas, “maravilloso” tiene que ver con el público: desde la primera hasta la última, cada función fue a sala llena. “Al público la obra le deja haber pasado un momento divertido y haberse identificado con algunas situaciones locas, de estas viejas locas -afirma riendo-. Fantasmáticas es una obra conmovedora, y la gente ha sido muy amorosa, ha querido a los personajes desde que aparecen”, relató Nora, Eunice en la pieza que ayer tuvo su última función del año.

Todas las funciones fueron con entrada gratuita.

La vuelta de Nora a las tablas del Comedia y el final de temporada se dio ante un público que ovacionó a Fantasmáticas. Además, ayer por la noche, ocurrió lo que Nora define como “un milagro”: el equipo de Fantasmáticas de San Juan, donde se estrenó la obra en 2011, viajó a Córdoba para verlas. Fue el broche de oro para un proceso que la actriz describe, una y otra vez, desde la gratitud. Agradecida por la oportunidad que la vida le “regaló”, Nora no se olvida de destacar el trabajo de todo el equipo y de sus compañeras de escena.

El teatro como hogar

Con el telón ya cerrado por este año, Nora ya piensa en la posibilidad de continuar en el 2026. Si bien estaban estipuladas solo las 13 funciones a público – y dos presentaciones didácticas- la buena recepción hace que el deseo de seguir se manifieste. Luego de jubilarse, y con el regreso a la actuación, confiesa: “Ahora los motores se han calentado demasiado y ya estoy pensando en qué viene después. Creo que la obra tiene mucho futuro”.

Si bien actuó desde chica, sin saber de sus capacidades actorales, la artista “nació” en el teatro a los 21 años. De raíz independiente, recorrió casi todos los escenarios de la ciudad capital, abrió nuevos espacios como productora -con viento a favor o en contra- y se siente orgullosa de nunca haberse conformado. 

“Siempre fue un desafío hacer teatro. Cada ‘no’ que recibía para mí tenía que ser un sí. Entonces, a la edad que tengo, casi retirada, me pasa esto y es un regalo de la vida. Yo no puedo no vivirlo con felicidad”, dice, con emoción, una de las protagonistas de Fantasmáticas. 

Entre Nora y Eunice -el personaje que la actriz interpreta- hay diferencias que por momentos se desdibujan. Ambas tienen el mismo amor por el teatro: “El teatro salvó mi vida, fue mi escuela, por eso desde lo artístico he ganado todo. Ahí conocí al amor de mi vida, mi esposo, y tuve al amor de mi vida, mi hijo. Así que el teatro me atraviesa por completo. Cuando conocí el teatro dije ‘yo de acá no me muevo más’. ¡Estoy como la Eunice! -dice riendo-”.

Ficha técnica

La propuesta contó con música original de Pablo Cécere, diseño de iluminación de Agus Charra, vestuario de Billy Petrone y Carolina Figueroa, caracterización de María Cecilia Díaz y escenografía de Luciano Delprato, Lian Isso, Noe de los Pájaros y Gon Castañeda; asistencia de dirección de María Paula Del Prato; producción local de Victoria Bonel Vigliano y gestión de públicos local de Ximena Silbert y Victoria Bonel Vigliano. Dirección de Luciano Delprato. Actrices: Nora Sommavilla (Eunice), Sara Estrella Rohrstock (Estrella) y Amalia Freytes (Esmeralda).