No puedo expresar con palabras la desazón que sentí al ver ‘Vaiana 2’, acaso la película que mejor refleja todos los males de Disney en la última década. Una absoluta nadería con el mejor espíritu de las películas directas a vídeo pero con la grandilocuencia de la gran pantalla, sin nada argumental que aportar, repleta de canciones de tercera división y una animación que ya de por sí no sería espectacular hace quince años. Dado el poco interés que me suscitaron ‘Frozen 2’, ‘Mufasa’, ‘Toy Story 4’ o ‘Del Revés 2’ (por no hablar de los eternos remakes en imagen real de la casa del ratón) me convencí que ya estaba, eso era todo: ahora, la nueva norma es el mínimo esfuerzo. Y entonces, por suerte, llegó ‘Zootrópolis 2’.

No estamos zoolos, sabemos lo que queremos

En este mar de secuelas sacadas a toda velocidad y pensadas a medias para aprovechar una propiedad intelectual que no daba para más, ‘Zootrópolis 2’ destaca precisamente por lo contrario: se nota en cada escena pasión absoluta por lo que están haciendo. Es cierto que la trama es menos impactante que en la primera entrega, pero los personajes siguen desarrollándose de manera impoluta y los gags perlan la pantalla casi como chistes de un tebeo de Ibáñez, con los juegos de palabras y chistes visuales agolpándose en pantalla de manera brillante. 

Da gusto ver ‘Zootrópolis 2’ porque uno siente genuinamente que ha habido un equipo detrás puliendo el guion, la animación, el viaje de los personajes y el humor en lugar de limitarse a poner la mano para recoger los billetes que van cayendo. Obviamente, que ‘Zootrópolis’ recaudara más de 1000 millones en la taquilla global en 2016 ha sido vital para que ahora veamos esta secuela, pero, en lugar de nacer de la presión y la obligación, parece nacer de la creatividad y el amor por ese mundo. Y se agradece.

Me encantaría pensar que después de unos años de absoluto fracaso creativo, en Disney se han querido poner las pilas y no solo disparar al éxito en taquilla, sino a preocuparse, como hacían antaño, de que esos números de siete cifras tengan detrás un producto del que poder sacar pecho. ‘Vaiana 2’ fue el punto más bajo al que llegó la obsesión por las franquicias y las películas-evento: cuatro episodios de una serie de televisión cancelada rematados a toda prisa para poder estrenarla en cines. Pero claro, recaudó 1059 millones de dólares en todo el mundo, así que no creo que le hicieran ascos a repetir la jugada. A estas alturas, si una película, además de exitosa, es buena, original y divertida, puede ser mera casualidad.

Una saga lejana a ser zoombi

Jared Bush, alma de la saga, ha decidido apostarlo todo en ‘Zootrópolis 2’. Podría haber jugado a lo seguro con un caso más de Judy y Nick, pero, en su lugar, ha sacado pecho, en plena era Trump, con un discurso abiertamente anti-racista en el que se adivina una crítica al colonialismo inusual en la Disney actual. Es cierto que no es un riesgo increíble, pero viendo que incluso en ‘Elio’ se vieron obligados a quitar todas las referencias queer por miedo a las represalias, se puede considerar un triunfo frente a cierto bloque arcaico en el estudio.

Pero hay mucho más que rascar en la película gracias a dos protagonistas que crecen juntos emocionalmente y cuya relación no se nota apresurada ni forzada en ningún momento. Hay muy poco, en realidad, que se note poco natural en el metraje, repleto de running gags que funcionan, retornos más o menos inesperados y un giro de guion que -esta vez sí- se ve venir. No importa: es todo un placer disfrutar de una película que se siente como tal, más que como un producto para engordar el catálogo de streaming o, simplemente, sacar el dinero a los padres desprevenidos dándoles a cambio papilla que engullir de manera fácil.

¿Se habrá hartado Disney de las críticas continuas a su modelo de negocio y, por fin, habrá resucitado creativamente? ¿Es ‘Zootrópolis 2’ el inicio de un nuevo modelo de secuelas autorales que realmente aporten algo más que billetes en el banco? ¿Ha visto, tras el éxito crítico de ‘Spiderman: Cruzando el multiverso’ o ‘El gato con botas 2’, que el público va a acabar exigiendo más? Lo sabremos dentro de poco, porque ‘Frozen 3’ y ‘Frozen 4’ están, como quien dice, a la vuelta de la esquina: la prueba de fuego para un estudio consciente de que sus juegos de trilero no van a saldarse positivamente por siempre. 

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